En español: La carta de un veterano de la guerra de Irak con muy poco tiempo de vida a Bush y Cheney

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IMG_7389-tomas-young-dig-804-croppedPublicamos de truthdig.com la siguiente carta de un veterano de la guerra de Irak a George W. Bush y Dick Cheney. Traducción El Molino Online.

Un mensaje a George W. Bush y Dick Cheney de un veterano moribundo

Para: George W. Bush y Dick Cheney
De: Tomas Young

Escribo esta carta en el 10º aniversario de la Guerra de Irak a nombre de mis compañeros veteranos de la guerra de Irak. Escribo esta carta a nombre de los 4,488 soldados y marines que murieron en Irak. Escribo esta carta a nombre de los cientos de miles de veteranos que han sido heridos y de aquellos cuyas heridas, físicas y psicológicas, han destruido sus vidas. Yo soy uno de los gravemente heridos. Quedé paralizado en una emboscada insurgente en el 2004 en la Sadr City. Mi vida está llegando a su fin. Estoy viviendo bajo el cuidado de hospicio.

Escribo esta carta a nombre de los esposos y esposas que han perdido cónyuges, a nombre de los niños que han perdido a un padre, a nombre de los padres y madres que han perdido a sus hijos e hijas y a nombre de aquellos que se preocupan por los miles de mis compañeros veteranos con lesiones cerebrales. Escribo esta carta a nombre de los veteranos cuyos traumas y repugnancia propia por lo que han visto, sufrido y hecho en Irak les han llevado al suicidio y a nombre de los soldados en servicio activo y marines que cometen, en promedio, un suicidio al día. Escribo esta carta a nombre de los aproximadamente 1 millón de muertos iraquíes y a nombre y de los innumerables heridos iraquíes. Escribo esta carta a nombre de todos nosotros, los deshechos humanos que su guerra ha dejado atrás, a que pasaremos nuestras vidas en el dolor y el duelo interminables.

Ustedes pueden evadir la justicia, pero en nuestros ojos cada uno de ustedes es culpable de graves crímenes de guerra, de saqueo y, por último, de asesinatos, incluyendo el asesinato de miles de jóvenes norteamericanos, mis compañeros veteranos, cuyo futuro ustedes les robaron.

Sus posiciones de autoridad, sus millones de dólares en riqueza personal, sus consultores de relaciones públicas, su privilegio y su poder no pueden ocultar el vacío de su carácter. Usted nos envió a luchar y morir en Irak después de usted, Sr. Cheney, esquivó el servicio militar en Vietnam, y usted, señor Bush, se ausentó sin permiso de su unidad de la Guardia Nacional. Su cobardía y egoísmo se establecieron hace décadas. No estaban dispuestos a arriesgar sus propias vidas por nuestra nación, pero enviaron a cientos de miles de hombres y mujeres jóvenes para ser sacrificados en una guerra sin sentido, sin pensarlo más de lo que se necesita para sacar la basura. Escribo esta carta, mi última carta, a ustedes señores Bush y Cheney. No escribo porque crea que ustedes comprenden las terribles consecuencias humanas y morales de su mentira, la manipulación y la sed de riqueza y poder. Escribo esta carta porque, antes de mi muerte, quiero dejar claro que yo, y cientos de miles de mis compañeros veteranos, junto con millones de mis compatriotas, y cientos de millones más en Irak y el Medio Oriente, conocemos plenamente quienes son y que han hecho. Ustedes pueden evadir la justicia, pero en nuestros ojos cada uno de ustedes es culpable de graves crímenes de guerra, de saqueo y, por último, de asesinatos, incluyendo el asesinato de miles de jóvenes norteamericanos, mis compañeros veteranos, cuyo futuro ustedes les robaron.

Ingresé al ejército dos días después de los ataques del 9/11. Me uní al ejército porque nuestro país había sido atacado. Quería golpear a los que habían matado a unos 3,000 de mis conciudadanos. No me uní al ejército para ir a Irak, un país que no participó en los ataques de septiembre de 2001 y que no representaba una amenaza para sus vecinos, ni mucho menos para EUA.  No me uní al Ejército para “liberar” a los iraquíes ni para destruir la míticas armas de destrucción masivas ni para implantar lo que cínicamente llaman “democracia” en Bagdad y en el Oriente Medio. No me uní al Ejército para reconstruir a Irak, lo cual en aquel momento que nos dijeron podría cubrirse con los ingresos petroleros de Irak. En su lugar, esta guerra ha costado a EUA más de US$3 billones. Sobre todo no me uni al Ejército para llevar a cabo una guerra preventiva. La guerra preventiva es ilegal bajo el derecho internacional. Y como soldado en Irak, ahora lo sé, yo estaba implementando su idiotez y sus crímenes. La guerra de Irak es el mayor error estratégico en la historia de EUA. Borró el equilibrio de poder en el Oriente Medio. Instaló un corrupto y brutal gobierno pro iraní en Bagdad, uno cimentado en el poder mediante el uso de escuadrones de la muerte, la tortura y el terror. Y ha dejado a Irán como la fuerza dominante en la región. En cada nivel moral, estratégico, económico y militar Irak fue un fracaso. Y fue usted, señores Bush y Cheney, quienes comenzaron esta guerra. Son ustedes quienes deberían pagar las consecuencias.

Yo no estaría escribiendo esta carta si hubiera sido herido en combate en Afganistán contra las fuerzas que llevaron a cabo los ataques del 9/11. Si yo hubiera sido herido allí seguiría siendo miserable a causa de mi deterioro físico y muerte inminente, pero podría por lo menos llevarme la tranquilidad de saber que mis lesiones fueron consecuencia de mi propia decisión de defender al país que amo. No tendría que estar en mi cama, mi cuerpo llenó de analgésicos, mi vida apagándose, y bregar con el hecho de que cientos de miles de seres humanos, entre ellos niños, incluyéndome a mi mismo, fueron sacrificados por ustedes para poco más que la codicia de las compañías petroleras, por su alianza con los jeques del petróleo en Arabia Saudita, y sus visiones dementes del imperio.

He sufrido, igual que muchos otros veteranos discapacitados, atención inadecuada y a menudo inepta proporcionada por la Administración de Veteranos. Igual que muchos otros veteranos discapacitados, he llegado a la conclusión de que nuestras heridas mentales y físicas no son de interés para ustedes, tal vez no le interesen a ningún político. Fuimos utilizados. Fuimos traicionados. Y luego fuimos abandonados. Usted señor Bush hace gran pretensión de ser cristiano. Pero, ¿acaso no es pecado mentir? ¿No es pecado asesinar? ¿No son pecado robar y abrigar ambiciones egoístas? Yo no soy cristiano. Pero creo en el ideal cristiano. Creo que lo que le hace uno al más pequeño de sus hermanos finalmente se lo hace a si mismo, a su propia alma.

El fin me ha llegado. El suyo vendrá. Espero que sea juzgado. Pero sobre todo espero, por lo que más quieran, que encuentren el coraje moral para dar cara a lo que han hecho contra mí y contra muchos, muchos otros que merecían vivir. Espero que antes de que termine su tiempo en la tierra, como el mío ahora está terminando, encuenrta la fortaleza de carácter para presentarse ante el público estadounidense y el mundo, y en particular al pueblo iraquí, e implorar que le perdonen.

Foto: Claudia Cuéllar

Original en inglés

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