¿Podrá contar el acosado partido demócrata con el voto hispano en las elecciones de noviembre? No necesariamente, dice Molly Ball en Slate.

“A medida que los demócratas buscan una repetición de la masiva participación hispana en el 2008, podrían encontrar que este noviembre los hispanos harán la diferencia solo que quizás no exactamente en la forma en que preferirían”. Un importante segmento podría terminar votando por los republicanos, dice su artículo “Adios a los demócratas”.

Expone su argumento metódicamente. Por un lado, dice, entre todos los candidatos hispanos, los tres mejores son republicanos: Susana Martínez, quien podría convertirse en la primera mujer hispana gobernadora de un estado en Nuevo México; Marco Rubio, candidato al senado por la Florida que goza del apoyo del movimiento de base conocido como el Tea Party y quien propinó una humillante derrota al gobernador republicano Charlie Crist; y el ex juez Brian Sandoval, favorito para ser gobernador de Nevada.

Señala que en las 74 elecciones para gobernadores o senadores, no hay candidatos hispanos por el partido demócrata. Le comenta un estratega del partido demócrata: “Los republicanos hicieron una gran labor de reclutamiento de candidatos hispanos este año. Para nosotros es un fuerte llamado a despertarnos”.

La única esperanza, señala, son los números. De 1992 a 2008 el número de votantes hispanos aumentó de 2 millones a 12 millones. Además, cada mes 50 mil ciudadanos hispanos cumplen los 18 años, la edad reglamentaria para votar.

En 2008, el voto hispano batió el récord de participación, alcanzando al 9 por ciento del electorado, y volcó su apoyo abrumadoramente a favor de Barack Obama y los demócratas.

Pero la repetición de este fenómeno no está garantizada este noviembre.

Artículo en inglés