
PARIS, Especial para El Molino Online — La elección de la socialista Anne Hidalgo como alcaldeza de París es sin duda alguna lo único positivo de la segunda vuelta electoral este 31 de marzo que confirmó lo que se perfilaba desde la semana anterior: El electorado francés ha sido “Assez!” al partido socialista de François Hollande.
Anne Hildalgo, de 54 años e hija de inmigrantes españoles y quien fuera objeto de burlas racistas durante la campaña cuando su adversaria la llamó “concerje”, ocupación de muchos inmigrantes ibéricos en edificios parisinos, entra a ser la primera mujer al mando en París, ciudad de más de dos millones de habitantes, uno de los centros turísticos más visitados en el mundo.
La victoria socialista fue facilitada mediante una alianza con el partido verde, que será recompensando con aumentada representación en el concejo municipal.
Pero como dicen aquí, París es una burbuja y el resto de Francia francamente ha rechazado las políticas de Hollande, en el poder desde el 2011.
En la medida que el resultado ha sido una derrota para el socialismo de Hollande, es una contundente victoria para el derechista Unión por un Movimiento Popular (UMP) que ha ganado a los socialistas las alcaldías de Toulouse, Pau, Angers y Quimper.
La elección también marca la consagración del ultraderechista Frente Nacional (FN), agrupación que bajo Marine Le Pen, hija de Jean Marie, ha reciclado al empañada imagen. Su discurso anti Europa y anti inmigranteha resonado en sectores del electorado.
El FN gana por lo menos 11 ciudades,como Frejus y Beziers en el sur, aunque no logró capturar Aviñón, sede del mundialmente reconocido festival de teatro, cuyo director había dicho que se marcharía a otro sitio en caso de victoria del FN.
Según Le Monde
La primera vuelta de las elecciones municipales el 23 de marzo presagiaba una derrota de la izquierda. La segunda vuelta, el domingo 30 de marzo, la ha convertido en un cataclismo. Una revés sin equivalente en los anales de las elecciones municipales, incluso en 1977, considerada “histórica” para la izquierda. Esta vez ella bebió la amarga copa hasta el fondo, perdiendo 151 ciudades con más de 10,000 habitantes, cuando la derecha obtuvo una ganancia neta de 142 ciudades y la extrema derecha 11 victorias, mientras que varios inclasificables pierden dos. Una pérdida que excede por mucho todas las expectativas.
Las elecciones estuvieron marcadas por una abstención histórica del 36,3%, un récord desde 1958, también reflejo del desencanto con Hollande.
Los resultados oficiales iniciales dan el 45,91% del total de votos a la derecha el 40,57% a la izquierda y el 6,84% a la ultraderecha.
Esta mañana, con la resaca de la derrota, entre “Mea culpas” y explicaciones François Hollande enfrenta la poco envidiable necesidad de explicarse, barajar su gabinete y comenzar la segunda fase de su mandato, con tres años por delante, un rechazo electoral masivo y un economía que no termina de arrancar con 3.34 millones de parados.
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