Jeb_Bush_Earth_Day_Rookery_Bay_2004En EUA nunca es muy temprano para discutir la próxima elección y la cartelera de precandidatos republicanos para las presidenciales del 2016 ya tiene varios nombres.

Destaca entre ellos Jebb Bush, miembro de una política dinastía que tiene a padre (41) e hijo (43) como expresidentes con el mismo nombre: George.

De postularse Jebb Bush, antiguo gobernador de Florida y conservador sin ser miembro del Tea Party, podría enfrentar un problema de plata, informa Michael Barbaro en el New York Times.

No se trata de dificultades en recaudar dinero para la campaña, el combustible sin el cual ninguna campaña logra despegar, sino los millones que ha acumulado desde 2007, cuando dejó la gobernación del estado de la Florida.

El ex gobernador, dice el Times ha aprovechado su nombre y conexiones para acumular una respetable fortuna:

Ha sido bien pagado por su tiempo, ganando por lo menos US$3.2 millones en honorarios de juntas directivas y subvenciones de acciones de empresas que cotizan en bolsa, según indican los registros. Sus discursos corporativos parecen haber generado millones más: Él cobra alrededor de US$50,000 por discurso y ha pronunciado más de 100 desde 2007, aunque algunos no han sido remunerados. Y ha ganado millones de su trabajo como asesor de Lehman Brothers y Barclays, la empresa que tomó la mayor parte del banco, según ejecutivos familiarizados con sus arreglos. Hoy, su sueldo de Barclays supera US$1 millón al año, según las fuentes.

Dice el Times que en el momento que Lehman Brothers zozobraba, dando inicio a la actual crisis económica, el ex gobernador intentó infructuosamente convencer al milmillonario mexicano Carlos Slim de que invirtiera en esa compañía en un el llamado “Project Verde”.

Igualmente, dice el Times, Jebb Bush forma parte de la junta directiva de Tenet Health Care, compañía que apoya el plan de salud impulsado por la administración Obama y que tanto Bush, como el ala conservadora del partido republicano, se oponen.

Uno de estos proyectos, dice el Times, resultó siendo algo más que una estafa  — InnoVida, con el empresario Claudio Osorio que se declaró culpable de fraude — aunque no hay evidencia de que Jebb Bush haya sabido.

Sin embargo, como señala el Times, son todos trapitos que tendrán que hacerse públicos para que el electorado decida si son o no sucios.

Artículo en inglés

 

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