Por vez tercera en menos de un mes, el mundo ha presenciado las escalofriantes imágenes de un indefenso vestido color naranja de rodillas junto a un verdugo vestido de negro, enmarcado con las arenas del desierto y el azul del cielo.

Por tercera vez las imágenes vienen acompañadas del nombre de la víctima degollada por el Estado Islámico. Anoche fue David Haines, de Escocia; antes había sido Steven Sotloff y el primero James Foley.
Esta es la respuesta de los extremistas del Estado Islámico, al cual el premio nobel de la Paz 2009 Barack Obama el miércoles declaró guerra hasta la “degradación y destrucción”.
Anunció una campaña de bomdardeos — sin mencionar las bajas civiles y sus repercusiones — que podría durar 3 años. Solo que el presidente no explicó con quiénes, ni cómo será esta guerra.
Ni tampoco por qué contra ellos ahora siendo que, según la misma inteligencia de EUA, no presentan un peligro inmediato para la seguridad estadounidense.
Mientras que a diferencia de las otras tres guerras de EUA contra Irak (y que son la causa de todo este odio), la prensa cuestionaba, la madre de James Foley denunciaba “amenazas del gobierno” si la familia intentaba negociar la liberación de su hijo, el primer decapitado.
Aquellos estadounidenses que quisieron distraerse mirando el football, cuya temporada comenzó esta semana, recibieron una lección sobre la violencia doméstica y su presunta aceptación por la National Football League.
El video del atleta noqueando de un violento golpe a su esposa, ha creado un escándalo que, además de dejar a Ray Rice sin empleo, podría costarle el del al comisionado. La aceptación de la violencia contra la mujer en EUA tiene otra dimensión igual de alarmante: Estudiantes violadas en la universidad, quejas antes las cuales las autoridades muchas veces ponen oídos sordos.
Tal es el caso de Emma Solkokicz, en Columbia University, que ha decidido llevar a cuestas un colchón como en el que fue violada hasta que expulsen del prestigioso plantel al hombre que la violó.
Y mientras esto acontencía, el mundo parecía olvidar momentáneamente la tragedia del Ebola que con 2200 muertes en Africa sigue causando estragos, y las deportaciones en EUA de más de mil personas cada día que seguirán hasta después de la elección de noviembre 2014.
Carlos F. Torres,
New York,
Septiembre 14, 2014