El torpe intento del líder de Corea del Norte Kim Jong-un de colocar un cohete en el espacio tendrá efectos desastrosos para la sufrida nación, escribe John Hudson en The Atlantic Wire.
Incluso antes de que el cohete “Unha-3” se quebrara durante el mismo despegue, ya se habían perdido cientos de millones de dólares y centenas de miles de toneladas de grano, que bien podrían alimentar a una población tan desnutrida que el mismo ejército se ha visto obligado a bajar la estatura mínima reglamentaria a 1.48 cm.
Dice Atlantic Wire que Pyongyang sacrificó 240,000 toneladas métricas de ayuda alimentaria de EUA, que ya estaba aprobada por la administración Obama.
Agrega que con los US$850 millones que costó el cohete y su fracasado lanzamiento podrían alimentarse millones de personas: dicha cantidad compraría 2.5 millones de toneladas de maíz y 1.4 millones de toneladas de arroz. (La cosecha nacional de Corea del Norte es de 5.4 millones, dice).
Resultado neto: mayor aislamiento diplomático, más hambre y sufrimiento.
Todo porque el nuevo líder máximo que heredó el poder a los 28 años de edad decidió que una de las naciones más pobres del mundo estaba lista para ingresar a la era de los cohetes.