La nominación de John Brennan como director de la CIA ha traído a colación grandes semejanzas — y leves diferencias — en el uso del poder ejecutivo en asuntos de “seguridad nacional” entre la administración Bush y la de Barack Obama, escribe Peter Baker en el New York Times.
Dice que Obama ha venido implementando muchas de las prácticas por las que hace solo cuatro años denunciara a su predecesor.
Ahora, “Se le presenta como un Bush actual, que justifica la mano dura en la defensa de la nación mientras que sus detractores se quejan de que ha sacrificado los valores centrales del país a nombre de la seguridad”.
Hay diferencias clarifica el Times.
Por ejemplo,explica, el presidente rechazó sugerencias por parte de sus secretarios de estado y de defensa y el alto mando militar de armar a los rebeldes en Siria, dejando claro que no quiere involucrarse en otra guerra en contra de “un tirano en el medio oriente”.
Pero en términos amplios, la conversación generada por la confirmación de John O. Brennan, “subrayó el grado en que presidente Obama ha adoptado algunos de los enfoques de Bush para luchar contra el terrorismo, incluso en el memorando secreto legal que autoriza la acción presidencial ilimitada por fuerzas externas”.
Así, agrega, mientras que el presidente Obama prohibió los interrogatorios llamados duros (que para muchos equivalen a la tortura), él “ha preservado mucho de lo que heredó, con algunas medidas adicionales de seguridad; amplió la campaña de drones del presidente Bush; y mantuvo veteranos de las guerras contra el terrorismo como Brennan”.
Resalta en particular el memo secreto autorizando el asesinato selectivo de ciudadanos estadounidenses consideran terroristas bajo ciertas circunstancias, sin revisión judicial, memorando que me trajo recuerdos de aquellos en los que John Yoo, un funcionario del Departamento de Justicia bajo el presidente Bush, había declarado legal los interrogatorios duros”.
Ilustración cortesía de donkeyhotie via flickr