PapaLas especulaciones abundan sobre las razones que llevaron a Benedicto XVI a anunciar repentinamente su renuncia del papado y Andrew Brown argumenta en The Guardian que la medida puede ser un rechazo a la manera en que su predecesor terminó sus días.

“En la declaración de renuncia de Benedicto XVI se puede ver un reproche implícito a [Juan Pablo II], quien argumentó que al aferrarse a la vida y al poder por el mayor tiempo posible en sí era una forma de testimonio de los sufrimientos de Cristo”, señala Brown.

“Nada se sabe en detalle sobre la salud del pontífice, de 85 años de edad, que obligaría a su renuncia”.

Muchos sabían que iba a tener lugar pero aún así les sorprendió el momento.

Dice que Benedicto deja una iglesia maltratada en el oeste por los escándalos de abuso infantil y la escasez de sacerdotes, pero que aún está creciendo rápidamente en el sur.

En el Oriente Medio, el cristianismo está siendo perseguido con un ferocidad sin precedentes, agrega.

En EUA, Alemania y Australia, hay una lucha amarga e interminable entre liberales y conservadores.

“Para Benedicto XVI, Europa occidental se había perdido en gran medida al cristianismo” dice y nuevamente se requería una misión para reconvertirlos.

“Pero no logró apaciguar el rebeliones contra el celibato obligatorio en el sacerdocio, que han sacudido a la Iglesia en países de habla alemana. De hecho, por su apoyo personal a un régimen especial para los antiguos clérigos anglicanos, puede haber debilitado la tradición del celibato clerical”, dice.

Mantuvo la hostilidad de su predecesor al capitalismo y a la revolución sexual, apunta Andrew Brown en The Guardian. Esto probablemente no cambiará bajo el próximo papa”.

Artículo en inglés

Foto cortesía waka jawaka via flickr