Hugh Schofield de la BBC recuerda un precursor del telégrafo desarrollado por el inventor francés Claude Choppe a fines de 1790 que permitía enviar mensajes desde París a las partes más remotas del país en cuestión de horas en vez de días.
El Ejército francés lo supo aprovechar y Napoleón lo amplió considerablemente después de tomar el poder, dice.
Mediante el invento de Chappe, los mensajes se transmitían de un puesto a otro a través del “semaphore”, un artefacto colocado en un techo que consistía en una viga central y dos brazos que podían manipularse en diversas posiciones, creando así palabras que interpretaban a través de un libro códigos.
Cada 6 kilómetros se encontraba una estación, desde la cual mediante un telescopio se leían las señales antes de pasarla a la otra.
Dice la BBC que en su mejor época, el sistema tuvo más de 530 estaciones para abarcar más de 3,000 millas del territorio francés.
Cualquier mensaje que salía de París por esa vía podía llegar a su destino en tres horas; a caballo tardaría tres días, dice.
Pero el sistema se desvaneció en el olvido cuando Samuel Morse tuvo una idea propia en la década de 1840, el código morse.
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