Brexit
Imagen: Wikipedia Commons

Las desigualdades sociales y económicas en el Reino Unido, y no las personalidades de los políticos a favor y en contra de la relación con la Unión Europea, fueron en última instancia las razones que impulsaron a la mayoría del electorado británico a votar a favor del Brexit.

Eso sostiene en POLITICO el académico Matthew Goodwin, polítologo y experto en relaciones internacionales de la Universidad de Kent.

Un análizis de los patrones de voto muestra, “un país drásticamente dividido en tres dimensiones: clase social, generation y geografía”.

En promedio, por ejemplo, a través de las 20 jurisdicciones donde el apoyo para permanecer en la UE era más fuerte, 45% por ciento de los votantes tienen un título universitario, 42% son profesionales, 26% se describen como “no blancos”, sólo el 11% son pensionistas y los ingresos medianos son de £27,000 (US$36,000). Pero en las 20 jurisdicciones donde el apoyo a retirarse de la UE fue más fuerte, sólo 16% de los votantes tienen un título, sólo 23% son profesionales, menos de 5% no son blancos, casi 20% son jubilados y el ingreso medio es de 18,000 £ (US$24,000).

La fuerza motriz de Brexit, explica, ha sido la sensación de abandono por parte del electorado. Los dejó atrás la rápida transformación del país, concentrada mayoritariamente en Londres, centro cosmopolita y financiero.

Estos votantes son más conservadores respecto a Europa, la inmigración y la identidad nacional, agrega.

[…] al bando a favor de permanecer campamento le hubiera convenido presentar un caso positivo por la adhesión de Gran Bretaña a la UE. En su lugar, se pasaron casi toda la campaña centrando en los aspectos negativos de Brexit, robóticamente reclamando que salir de la UE podría poner en peligro el futuro económico de Gran Bretaña. El problema era que los votantes económicamente más descontentos que cayeron en la tentación de Brexit ya estaban resignados y convencidos que su futuro sería peor que el pasado. Y no tenían dudas sobre quién era culpable.

Por estas razones, dice, los resultados de Brexit tienen menos que ver con la carisma de Boris Johson, los errores de David Cameron, ni con el laborista Jeremy Corby. Son producto, en gran parte, “de un profundo sentido de angustia, enajenamiento y resentimiento por parte de los desventajados económicamente, los menos educados y las personas mayores que está a solo una crisis financiera del desastre”. Son los habitantes de antiguos centros industriales, como Barnsley, Mansfield, Stoke, Doncaster, Merthyr Tydfil, en Gales, que jugó un papel clave en la revolución industrial. Y áreas costeras que se desvanecen, como Blackpool, Great Yarmouth Castle Point y otras.

Son segmentos del electorado, tanto laborista como Tory, que sienten que les han abandonado sus líderes.

Con la separación del Reino Unido de la Europa, queda plasmado el nombre de David Cameron junto al de otros dos fracasados Primeros Ministros fracasados desde la posguerra. Anthony Eden y la crisis en Suez, Tony Blair y el debacle de la guerra de Iraq.

Artículo en inglés

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