En una muestra del poder de las bandas de criminales organizados en México, las autoridades han encontrado dos cadáveres que muy probablemente son los de los investigadores del brutal asesinato de 72 migrantes centro y sudamericanos en Tamaulipas, México, el 24 de agosto, informa Randal D. Archibold en el New York Times.

Señala que las oficinas del fiscal de esa ciudad norteña han realizado una identificación preliminar de los cadáveres, pero esperan pruebas del ADN para confirmar.

Los investigadores habían desaparecido al poco rato de preparar un informe sobre la masacre en un rancho cerca de la frontera con Texas.

El gobierno anunció que había detenido a siete presuntos cómplices en la masacre, dijo. Además, indicó que la policía y el ejército han matado o encontrado los cadáveres de otros seis sospechosos de participar en el crimen.

Las causas de la masacre no son claras, señala. Las autoridades mexicanas afirman que la pandilla de los temidos Zetas asesinó a los migrantes por negarse a integrarse a sus filas. Sin embargo, parientes de algunas víctimas recibieron llamadas intentando extorsionarles.

Los investigadores muertos eran Juan Carlos Suárez Sánchez, jefe de policía de la población de San Fernando, y Roberto Jaime Suárez Vázquez, agente de la fiscalía.

Ayer mismo fue asesinado otro alcalde mexicano, el noveno este año, agregó. Alexander López García, alcalde de El Naranjo, estado de San Luis Potosí, fue balaceado en su despacho.

Artículo en inglés.

Foto cortesía de hryckowian via flickr

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