Paro Nacional ColombiaPaNo es el narcotráfico, ni el castrochavismo, ni los violentos, ni fuerzas nefastas que quieran destruir la democracia colombiana. Es el pueblo mismo, el y la colombiana de a pie, la docente, el estudiante, el empleado público, la pequeña empresaria, los y las jubiladas — en fin, es Colombia trabajadora la que ha convocado este 21 de noviembre a un paro nacional para protestar los horrores que ha venido inflingiendo la administración Duque.

El más reciente incidente en este largo memorial de agravios en solo año y unos meses de la administración del “subpresidente” Duque fue el asesinato, oculto durante meses por el Ministerio de Defensa, de 18 niños bajo circunstancias que aún se desconocen. Presuntamente se encontraban en un campamento guerrillero en una zona del Caqueta donde operan disidencias de las FARC. Primero se supo que había tenido lugar una operación militar impecable. Luego, que no había sido tan impecable porque habían muerto 8 niños; luego que eran 18. Que habían sido perseguidos con drones y perros y ultimados por efectivos militares. Que los gritos se escuchaban. Que les entregaron a los padres trozos de lo que fueron sus hijos: un pie, una mano. “Ni siquiera supe si era ella, dijo una madre”.

Pero este es un incidente más de violencia en el campo que ha visto la eliminación sistemática de toda voz de protesta, cualquier tipo de activismo social. Cada día que pasa trae otro líder indígena o campesino o sindical o ecologista asesinado. Ya son cientos.

Además, en las ciudades, el desempleo ha aumentado, la calidad de vida se reducido, la corrupción es generalizada, los puestos en el gobierno se compran con donaciones, los escándalos se siguen uno tras el otro. Capos políticos de la derecha, como el expresidente Alvaro Uribe están bajo investigaciones por asesinatos múltiples.

La impunidad parece siempre reinar eternamente. Cuando hay una condena, casa por cárcel, en lo que recuerda los días de Pablo Escobar en la llamada Catedral.

La respuesta del gobierno a la protesta ha sido la militarización. Amenazas de políticos. Periodistas en los principales medios del país denuncian a quien se atreve a protestar. ESMAD sale con mazos y gases y tanquetas y agua contra manifestantes indefensos. Infiltran con policías enmascarados cualquier actividad de protesta, quienes comenten actos violencia para justificar mayor represión.

Con cada día que pasa, las fuerzas militares parecen más un ejército de ocupación que reprime a sangre y fuego que un brazo de la república para proteger al pueblo.

Por estas razones, Colombia sale a las calles en un paro nacional el 21 de noviembre. Como en Quito, en Chile, y ahora en Bolivia. Porque quedarse cruzada de manos no es solución.

El Molino Online une su voz a de millones de colombiano.

No es el castrochavismo ni los violentos: Es Colombia!