Desde Libia al desempleo, de la salud a la inmigración.
Por no decir contracepción, educación, oportunidad.
Salarios presentes y futuros.
Pero ha faltado un tema de los debates presidenciales y, según la columnista Gail Collins del New York Times, se trata del control a las armas.
Por esa razón, la columnista aplaude a Nina González, quien en el último debate preguntó qué proponían los candidatos para evitar que jóvenes en las calles de EUA estén armados con fusiles de asalto AK47 (cuernos de chivo, que los llaman).
Dice la columnista que tanto el presidente Barack Obama, como su rival Mitt Romney evitaron responder.
Por razones muy simples, dice.
Se considera que los demócratas perdieron el congreso en 1994 y la presidencia en el 2000 luego de haber pasados leyes que prohiben armas de dotación militar.
Además, el mismo Romney firmó una ley que las limitaba, durante sus días como gobernador de Massachussets.
Obama, dice Collins, dijo que sí había que impedir que los criminales y los enfermos mentales tengan acceso a las armas automáticas, pero “ya existen regulaciones sobre las armas automáticas como ametralladoras”, dice.
“En un mundo diferente, sin embargo, estaríamos discutiendo por qué están en el país en primer lugar”.
Esto último es el tema que ninguno se atreve a discutir.
Columna Gail Collins en inglés
Foto cortesía brian.ch via flickr