President MacronDe Radio Francia Internacional — Con 39 años, Emmanuel Macron es el más joven presidente en la historia de Francia. Totalmente desconocido hasta hace dos años, ha logrado seducir a los franceses de derecha y de izquierda, así como a los del centro, aunque muchos de sus votos no son de adhesión a sus ideas ni a su programa, sino de rechazo a la candidata de extrema-derecha Marine Le Pen.

El ex banquero y ex ministro de Economía del presidente saliente François Hollande es calificado como “un ovni de la política francesa” por su recorrido atípico. Nunca tuvo un cargo de elección popular hasta el día de hoy. Cuando fue nombrado ministro, nadie se imaginaba que dos años después renunciaría para (con tan poca experiencia) lanzarse a la carrera presidencial.

Frente al escepticismo general, lanzó un movimiento que lleva sus iniciales “En Marche!”, con financiamiento privado y al margen de los partidos tradicionales que han gobernado estas últimas décadas.

Muchos analistas en cambio lo ven como un hombre complejo y con varios rostros, cuando otros lo acusan de ser un ególatra. Él mismo se califica de hombre de izquierda pero con una visión liberal en su libro autobiográfico “Revolución”. Pero, para la mayoría de los franceses Emmanuel Macron sigue siendo una incógnita.

Emmanuel Macron nació en 1977 en Amiens en una familita de médicos de la pequeña burguesía del norte de Francia. Creció con su abuela, directora de escuela que le enseñó el amor por las letras y la filosofía, el teatro y la música clásica.

Tras pasar por las escuelas de la élite francesa, comenzó una carrera de banquero en el sector privado, antes de convertirse en consejero financiero del presidente de la República, una función de la administración pública. Algo que sus detractores ven como dos funciones incompatibles y que confirman que no es el candidato “antisistema”, como pretende.

Esto ha sido un elemento de su carrera que sus rivales y sobre todo Marine Le Pen han ampliamente utilizado hasta llamarlo el “candidato de los bancos y de la finanza”. Macron se hizo famoso en el mundo de la finanza por haber logrado el acercamiento entre la empresa Nestlé y Pfizer. Durante sus años como banquero ganó cerca de 2,4 millones de euros (2,6 millones de dólares).

En 2012 decidió dar un vuelco a su carrera de banquero para colaborar con el gobierno de François Hollande. Inicialmente ejerció el cargo de Secretario General adjunto de la presidencia, después aceptó convertirse en Ministro de Economía, cargó al que renunció en 2016 para lanzar su candidatura presidencial.

Para paliar su falta de notoriedad, Emanuel Macron supo construir una imagen de joven trabajador dinámico, al estilo estadounidense, y su movimiento fue concebido con el concepto de las Start-Up, esas empresas jóvenes e innovadoras con fuerte potencial financiero.

Se rodeó de jóvenes “helpers”, esos voluntarios menores de 20 años que a golpe de tweets y de mensajes Facebook le han dado un impulso determinante a los mítines y a la campaña de Emmanuel Macron.

Ante sus compatriotas, Macron se presentó como un hombre íntegro y que asume ese recorrido fuera de lo común. Su estrategia fue rápidamente presentar a su esposa en las portadas de la prensa francesa, una profesora de teatro y de francés 25 años mayor que él: la ahora primera dama, Brigitte Trogneux-Macron.

Pero lo que también retienen los electores en momentos en que Emmanuel Macron se convierte en presidente de la república francesa son algunas de sus salidas en falso como cuando calificó de “iletradas” las mujeres obreras que fue a visitar cuando su empresa estaba a punto de quebrar y cuyos trabajadores iban a quedar sin empleo.

A pesar de sus múltiples disculpas, este episodio como otros es visto como un real desprecio hacia las clases sociales populares.

También, los electores podrán recordar de la ley que lleva su nombre, la “Ley Macron” adoptada cuando ocupaba el puesto de ministro de Economía en 2015.

Estas normativas son una serie de reformas entre las cuales se cuenta el desarrollo de una red de líneas internacionales de autobuses para competir con el tren y el avión o la apertura de los comercios los domingos. Medida que provocó manifestaciones y movilizaciones en toda Francia así como un fuerte debate político.

Finalmente, logró hacerla pasar por la fuerza así como su candidatura a las presidenciales, fuera de toda previsión. Ahora queda por ver si esta fulgurante carrera se mantiene en las alturas desde el Palacio del Elíseo con una responsabilidad histórica porque el fracaso de sus políticas sería la victoria segura de Marine Le Pen dentro de 5 años. Radio Francia International

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