Director del FBINuevamente, las noticias han sido pésimas para la administración Trump, que ahora se ha visto sumida en una crisis de dimensiones paralizantes y se encuentra incapaz de controlar una empeorante situación.

El 17 de mayo se informó que el Departamento de Justicia, bajo el Fiscal Adjunto Rod Rosenstein, ha nombrado un investigador independiente que comenzará a escarbar el escándalo de interferencia de Rusia en la política de EUA.

Según informa el veterano reportero Dan Rather en su página de Facebook, “Al Presidente se le dio aviso previo de solo 30 minutos, el cual recibió mientras entrevistaba posibles candidatos para encabezar al FBI”.

El presidente había despedido a James Comey, director del FBI, el 9 de marzo. Comey encabezaba una investigación sobre Rusia, la campaña Trump y Michael Flynn, general de la república y brevemente asesor de seguridad nacional, obligado a renunciar cuando se supo que había mentido sobre sus vínculos con Rusia.

Desde entonces se ha sabido, gracias a uno o más memorandos escritos por Comey, que Trump le había pedido que suspendiera la investigación Flynn. Las palabras “obstrucción de justicia” han comenzado a circular.

El asesor especial será Robert Mueller, un abogado que dirigió el FBI entre 2001 y 2014. La historia — Watergate, Iran-Contra, Monica Lewinsky, muestra que este tipo de investigaciones tienden a producir más porquerías de lo que se anticipaba.

Wall Street respondió desplomándose.

El personal de la Casa Blanca está en caos, la gente grita, se pelea. “El peor puesto en la capital”.

Donantes del partido republicano están altamente preocupados por una situación que muchos describen como causada por la misma administración. 

Comienzan a escucharse voces de “impeachment” (o juicio político por el congreso), no solo por parte de los demócratas sino entre algunos republicanos.

Todo ha adquirido vida propia y una velocidad vertiginosa.

Ayer informó el New York Times que Michael Flynn, el ex asesor de seguridad nacional caído en desgracia y obligado a renunciar cuando comenzó este desastre, había comunicado a gente en el equipo de transición de Trump que estaba siendo investigado por sus vínculos con Rusia y con Turquía. Aún así fue nombrado al cargo, solo para ser despedido en febrero, con solo 24 días en el cargo.

En medio de la noticia, informó el Washington Post ayer sobre una conversación en la que el líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, aparentemente dijo en junio pasado que pensaba que Putin le estaba “pagando” a Trump. Presente en la conversación, también se encontraba el Presidente de la Cámara, Paul Ryan, quien suspendió la conversación. Ambos políticos dijeron que era una broma.

Informa Huffington Post que en por 18 ocasiones funcionarios de la Campaña Trump 2016 se reunieron, en persona o electrónicamente, con miembros del gobierno ruso. Sin que se informara a las autoridades competentes.

En Londres, los “bookies” ya apuestan a que Trump no terminará su mandato.

Todo esto deja claro es que de ahora en adelante, y hasta que prepare su informe el investigador especial, la administración Trump tendrá que sufrir el diario desangre, el constante cuestionamiento, el nerviosismo entre los empleados.

Al mismo tiempo, en el segmento que lo votó, la popularidad de Trump sigue firme –alrededor del 40%.

Podría decirse que Donald Trump está frito.

 

 

 

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