Inicialmente pensaron que se trataba de los restos de un reno, pero al investigar en detalle realizaron que se trata de un rinoceronte lanudo, el primero de esta especie extinta hace 10 mil años. Como el hallazgo tuvo lugar en Siberia, le han dado un nombre ruso: Sasha. El hielo ha preservado gran parte del bebé que solo vivió 18 meses, ofreciendo a los científicos un tesoro en ADN que les permitirá entender “cómo crecían, desarrollaban, bajo qué condiciones vivían y cuál de los animales actuales es el más cercano a ellos”.
Gracias: Jacqueline Howard, The Huffington Post
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