Documental AssangeInforma Jim Rutenberg en el New York Times — Hace aproximadamente un año, la documentalista Laura Poitras presentó su retrato del fundador de WikiLeaks Julian Assange en el festival de cine de Cannes. Acababa de recibir un Oscar por Citizenfour, cuya temática aborda a Edward Snowden, el excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Assange, quien buscó asilo en la embajada ecuatoriana en Londres, permitió que Poitras ingresara a su santuario personal. Algunos críticos han alabado su documental, Risk, por la perspectiva íntima que ofrece de Assange; mientras que otros han criticado su estrategia porque “sacrifica la imparcialidad en aras del acceso”, como señaló Catherine Shoard de The Guardian.

Por su parte, Assange no mantuvo un perfil bajo, por decir lo menos. Su historia cambió de manera significativa desde el punto de partida de la película de Poitras y el domingo, después del final de temporada de la serie de suspenso sobre espionaje Homeland, se exhibió un avance de Risk que mostró que el filme también había cambiado, ya que ahora el retrato de Assange era totalmente distinto.

“Esta no es la película que pensé que estaba haciendo”, dice Poitras en el avance. “Pensé que podría ignorar las contradicciones, pensé que no eran parte de la historia. Estaba equivocada. Se están convirtiendo en la historia”.

Los acontecimientos fueron bastante drásticos. La historia de Assange comenzaba con las revelaciones de WikiLeaks en 2010, a las que se atribuyen las protestas de la Primavera Árabe, y que revelaron las muertes de civiles en Irak y mostrar cómo eran realmente los combates en Afganistán, además de incluir las acusaciones de abuso sexual que derivaron en la solicitud de asilo de Assange en 2012. Sin embargo, poco después de estrenarse en Cannes en mayo del año pasado, un grupo de mujeres acusaron de acoso sexual a otro sujeto del documental de Poitras, el activista de la privacidad Jacob Appelbaum (ambos hombres negaron las acusaciones en su contra).

Por supuesto que Assange y WikiLeaks estuvieron entre los principales actores de las elecciones presidenciales de Estados Unidos con la divulgación de los correos electrónicos de la campaña de Clinton, además de que sigue habiendo dudas alrededor de la organización y su fundador respecto de la participación de Rusia en la divulgación de los materiales.

Showtime, que tiene los derechos de estreno de Risk y planea transmitir el documental este verano después de que su distribuidor, Neon, comience a exhibirlo en los cines, no revelará hacia dónde se dirige el documental, que sigue incompleto.

“Siempre fue un trabajo en proceso, nunca se supo con claridad cómo iba a terminar la historia”, comentó David Nevins, director ejecutivo de Showtime Networks. “La grabación y elaboración del documental tardó cinco años y la historia de Julian Assange cambió radicalmente”.

Nevins declaró que había decidido transmitir un avance de Risk la noche del domingo para aprovechar los altos índices de audiencia que se esperaban para Homeland, cuyos paralelos son evidentes (la temporada anterior incluyó a un personaje que estaba muy inspirado en Poitras).

Dada la forma en la que las percepciones sobre Assange oscilaron en el transcurso del año pasado en Estados Unidos —pasó de héroe a villano y de villano a héroe en los ámbitos conservadores y liberales— es totalmente comprensible que el documental también cambiara.

No obstante, como varias investigaciones sobre la participación de Rusia en la elección presidencial de Estados Unidos siguen en curso, no ha sido nada sencillo decidir dónde poner fin al documental.

New York Times (español)

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