Monseñor Salvatore Cordileone, detenido hace poco más de un mes por conducir bajo la influencia de alcohol, dijo que su arresto fue la obra de Dios para ponerlo en su sitio.
El nuevo arzobispo de la iglesia católica de San Francisco, EUA, dijo en su homilía al asumir su cargo que, “Se que en mi vida Dios siempre ha encontrado la manera de ponerme en mi lugar. Diría, sin embargo, que en éste último episodio se superó a si mismo”.
¿Un arzobispo borracho? Hay de todo en la viña del Señor.
Luego, según informa Louis Peltzman en Gawker, el pastor se rió levemente.
En las propias palabras del arzobispo, él no fue responsable por su conducta irresponsable: si hubiera matado a alguien, como sucede con demasiada frecuencia cuando se mezclan el alcohol y la gasolina, habría sido parte de la voluntad del creador.
Monseñor Salvatore Cordileone tiene una fuerte trayectoria intentando imponer su moral a otros: no instándolos a que conduzcan intoxicados como él, y atribuyan la culpa al Todopoderoso. Pero sí atacando el derecho al matrimonio de las parejas del mismo sexo.
Monseñor Salvatore Cordileone fue el artífice del apoyo que la iglesia católica de California dio a la polémica Proposición 8, una enmienda constitucional contra el derecho de las parejas gay a contraer matrimonio.
Monseñor Salvatore Cordileone igualmente ha atacado las relaciones sexuales entre parejas que no están casadas.
Monseñor Salvatore Cordileone debe encontrar muy fácil juzgar a otros porque él sabe que cualquier fallo moral propio es parte de la voluntad divina.
Monseñor Salvatore Cordileone: es usted un miserable hipócrita.
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