Cortesía NYT, foto Desiree Rios

Todavía Donald J. Trump sigue sin aceptar la contundente derrota que le ha propinado el electorado estadounidense, acusando de fraude y conspiraciones. En el proceso ha violado los protocolos de la democracia más antigua del planeta, negándose a reconocer al nuevo presidente y colaborar en la transición pacífica y ordenada del mando.

Sin embargo el mundo sigue y Joe Biden se prepara para asumir la presidencia el 20 de enero 2021 en una nación altamente dividida, afectada por el monstruo bicéfalo de una pandemia y una crisis económica. 

Pasada la elección, y a la espera de que le pase la pataleta al presidente, ha comenzado un debate sobre qué dicen los resultados. Hay quienes argumentan que son prueba clara de que las ideas progresistas pueden ser fatales para el partido demócrata. 

No comparte esta opinión Alexandria Ocasio-Cortez, la joven representante por Queens al Congreso federal ampliamente reelegida, y que bien puede ser el primer nombre, junto al de Bernie Sanders, que viene en mente cuando se piensa en el movimiento progresista. 

 Sobre los resultados de la elección. “… también hemos aprendido que las políticas progresistas no perjudican a los candidatos. Todos y cada uno de los candidatos que copatrocinaron Medicare para todos en un distrito indeciso mantuvieron su cargo. También sabemos que copatrocinar el Green New Deal no hunde al o la candidata. Mike Levin fue uno de los patrocinadores originales de la legislación y mantuvo su escaño. 

Sobre si la pérdida de escaños se puede vincular al movimiento Black Lives Matter:  “He comenzado a investigar el funcionamiento real de estas campañas. Llevo dos años desbancando demócratas [del establishment al presentar candidatos progresistas en las elecciones primarias]. Así fue como llegué al Congreso. Así es como elegimos a Ayanna Pressley. Así ganó Jamaal Bowman. Así ganó Cori Bush. Y por lo tanto conocemos las vulnerabilidades extremas en la forma en que los demócratas llevan a cabo campañas.

“Algo de esto es criminal. Es negligencia. Conor Lamb [demócrata por Pennsylvania, reelegido, y quien dice que los progresistas casi le cuestan su escaño] gastó US$2,000 en Facebook la semana anterior a las elecciones. No creo que nadie que no tenga una presencia en Internet de manera real en el Año 2020 de Nuestro Señor y pierda una elección pueda culpar a nadie más cuando ni siquiera tiene presencia en Internet.

“Y he revisado muchas de estas campañas que perdieron, y el hecho es que si no está gastando US$200,000 en Facebook conrecaudación de fondos, persuasión, reclutamiento de voluntarios, movilización de votantes la semana anterior la elección, no estás disparando a todos los cilindros. Y ni una sola de estas campañas funcionaba a toda máquina”.

La congresista insiste en que las pérdidas en la Cámara de Representantes no obstante la cuáles los demócratas mantuvieron mayoría, no son producto del mensaje, sino de la falta de organización, que los dejó vulnerables.

“Nuestro partido ni siquiera está en línea de una manera real que demuestre competencia. Y tal cual, quedaron vulnerables a estos mensajes, porque ni siquiera estaban en los medios donde estos mensajes eran más potentes. Claro, puedes señalar el mensaje, pero también fueron blancos fáciles”. 

The New York Times