Protestan contra Guggenheim
“Cada día, más de 130 personas en EUA mueren como resultado de una sobredosis de derivados del opio. El uso indebido y la adicción a los opioides, incluidos los analgésicos recetados, la heroína y los opiáceos sintéticos como el fentanilo, es una grave crisis nacional que afecta la salud pública así como el bienestar social y económico.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que la “carga económica” total del uso indebido de opiáceos con receta solo en los Estados Unidos es de US$78.5 mil millones al año, incluidos los costos de atención médica, la pérdida de productividad, el tratamiento de adicciones y su impacto en el sistema penal del país.

Solo en 2017, más de 47,000 estadounidenses perdieron la vida como resultado de una sobredosis de un derivado del opio.

Más información sobre lo anterior la puedes leer en la página web del instituto nacional de abuso a las drogas.

Lo que no dice esa página es que una familia estadounidense está directamente vinculada con esta crisis. Se trata de la familia Sackler, dueños de Purdu Pharma, productores de un veneno que se vende bajo el nombre de Oxycontin.

La adicción a los derivados del opio ha impulsado el racismo y la xenofobia en EUA. Y políticos demagogos (como el actual ocupante de la Casa Blanca) la pintan como parte de una conspiración internacional para socavar la fibra nacional. De hecho ha sido uno de los pilares del discurso político de Donald Trump, quien acusa a Mexico y los mexicanos de ser los causantes de esta plaga de proporciones bíblicas.

Es parte de la argumentación para construir un muro fronterizo.

Pero la realidad es totalmente diferente.

Los Sackler, hasta hace relativamente poco, no eran un nombre conocido entre el público de EUA — al menos para quienes no frecuentaran los círculos exclusivos, donde las donaciones de la familia a instituciones educativas y culturales en EUA, los Países Bajos, e Israel les ha ganado gran reconocimiento.

En el Guggenheim de New York, patrocinan el Centro Sackler para la educación de las artes, que incluye laboratorios multimedios y teatros en un gigantezco espacio. En el Metropolitano, donde tienen un ala con su nombre y patrocinan el Templo Dendur — enorme instalación egipcia.

Algunos piensan que estas donaciones son maneras de lavar el dinero malhabido, producido por las ventas de su veneno.

Informa Wikipedia que en octubre 30, 2017, The New Yorker en una extensa investigación sobre la familia Sackler, Raymond Sackler y Purdue Pharma, vinculó la visión empresarial de los hermanos con la adicción al Oxycontin en EUA. “El artículo implica que Raymond Sackler carga responsabilidad moral con la epidemia de adicción a derivados del opio en EUA”.

Este año, el New York Times publicó una investigación que indica que en 2008 Sackler ordenó a sus ejecutivos “medir nuestro rendimiento por la potencia de las recetas, dando puntuación más alta de las recetas más potentes”. Básicamente, la familia estaba completamente enterada sobre el costo social y humano que se derivaba de promover dosis más elevadas, que generaban mayores utilidades.

No solo eso, Richard Sackler había obtenido una patente para ¡dar tratamiento a los adictos de los derivados del opio!

Son asesinos en traje de etiqueta, que beben champán del más fino, se atragantan con caviar, se elogian los unos a los otros en sus exclusivas reuniones.

Mientras el resto sufre.

Todo esto fue lo que protestaron cientos de personas anoche en el Museo del Guggenheim. Inundaron el impresionante atrio del edificio con centenas de volantes lanzados desde arriba y que parecían recetas médicas.

El año pasado, tuvo lugar una protesta similar en el Museo Metropolitano.

Culminada la protesta en el Guggenheim, siguieron por la Quinta Avenida haciel Metropolitano. Piden a los museos que retiren los nombres de estos mercaderes de la muerte.

Otra semana que pasó en EUA

Carlos F. Torres

 

Carlos F. Torres
Director, El Molino Online
Pennsylvania, EUA, 2/10/2019