Ajedrez de la campaña ObamaSi bien en el 2008 el entonces primer candidato presidencial afroamericano se impulsó gracias a la ilimitada pasión de sus hordas de voluntarios, cuatro años después Barack Obama cifra sus esperanzas de reelección en un equipo de tecnócratas, estrategas sin el entusiasmo de antaño, pero que metódicamente hacen el trabajo de carpintería esencial para construir la maquinaria electoral que esperan les traiga otra victoria.

Es una infraestructura que ha costado miles de millones de dólares, escribe Jim Rutemberg en el New York Times, “construida para una elección tan cerrada como ésta y en la que depositan igual confianza que en el mismo presidente”.

“Estamos exactamente donde pensé que estaríamos”, dijo al Times Jim Messina, jefe de tecnología de la campaña de Barack Obama.

“Es una elección sumamente cerrada y con 12 días restantes tenemos dos — y únicamente dos — objetivos: convencer a los votantes no decididos y hacer que salgan a votar”.

La campaña Barack Obama tiene sede en Chicago, desde donde se maneja la altamente compleja y tecnológicamente avanzada operación.

Durante esta temporada, dice el Times, la campaña carece de la exuberancia de hace cuatro años.

Pero existe una confianza y seguridad de que están haciendo lo que deben. Y que lo están haciendo bien.

Es por esta certeza, dice, que a los partidarios de Obama no parece preocuparles la nueva encuesta de Gallup que dio a Mitt Romney un 50% de intención de voto a nivel nacional.

En esta fase final, dice, cualquier dinero excedente se envía a Nevada y Florida para más publicidad en español, a Iowa y Ohio, para más trabajadores de campo, a Google y Facebook para más anuncios micro dirigidos a los partidarios pasivos o posiblemente desencantados.

Inicialmente, dice el Times, usaron su gigantesca base de datos para aumentar la inscripción de votantes entre diversos grupos favorables en los estados clave, ahora están ubicando a la gente que solicitó boletas para votar por anticipado y no los han enviado, o a los votantes esporádicos que pueden haber manifestado su deseo de apoyar al presidente, pero necesitan un empujoncito para ir a las urnas.

El mismo presidente lo dijo el jueves cuando visitó las oficinas. “Si bajamos la guardia y nuestros votantes no salen, podríamos perder la elección. Las buenas noticias es que si salen a votar sin lugar a dudas vamos a ganar la elección”.

No puede disputarse, agrega el Times, que para que Obama logre repetir su hazaña del 2008 tiene que convencer a la gente que salga a votar — algo mucho más difícil de lograr hoy día después de la Gran Recesión y las luchas partidistas.

Artículo en inglés

Foto cortesía nina matthews photography via flickr