Primera Plana NYT

 

La primera plan del New York Times lo dice todo: “Mueller no encontró conspiración entre Trump y Rusia”. Es, sin lugar a dudas una enorme victoria política para el presidente Trump y, en proporción directa, un desprestigio histórico en los medios estadounidenses, relegándolos al indeseable campo de los Fake News.

Por esta razón, sostiene Glenn Greenwald, “Debería realizarse una amplia rendición de cuentas en los medios de comunicación de EUA, y en la comunidad de inteligencia con la que se unieron para ahogar el discurso político durante 2 años seguidos en la basura de conspiraciones descontrolada, distrayéndonos de los problemas reales. Eso es lo que debería pasar como primer paso. Pero no va a suceder.

Glenn Greenwald, es en la actualidad director de The Intercept y fue ganador del Premio Pulitzer por sus reportajes sobre los secretos de la National Security Agency y las filtraciones de Edward Snowden. Él nunca comulgó con el concepto de que Trump respondía a los intereses rusos. Por esta razón, de un día para otro desapareción de los canales de Cable TV donde aparecía con regularidad.

“Todos los que cuestionaron esta estafa desde el principio — que sufrieron acusaciones de ser agentes del Kremlin, secuaces de Putin, partidarios de Trump, enemigos que odian a EUA, que fueron prohíbidos de las noticias por cable y fueron objeto de artículos de desprestigio publicados en el New Yorker y similares deben sentir mucho orgullo”.

Además, hace una advertencia a los medios. “Para el futuro, documentar las mentiras, las conspiraciones sin fundamento, los reporajes engañosos que los grandes medios corporativos venden sin cuestionamiento no es “bloguear”, ni “crítica mediática”. Es periodismo. Es reportar. Y es de importancia vital.

Greenwald señala que no todos los periodistas conocidos en EUA cayeron por la decepción. Una de ellas es Katrina Vanden Heuvel, editora de la revista The Nation.

También menciona a Mike Taibbi de la revista Rolling Stone, quien advirtió sobre lo que podría suceder al repetir la narrativa de la colusión entre Trump y Rusia. La tesis de Taibbi es que si bien las WMD (Armas de Destrucción Masiva, excusa usada por George W. Bush y los medios para invadir Irak en 2003) perjudicaron la reputación de los medios, el escándalo de Russia Gate la puede haber destruido.

“Habrá gente que proteste: ¿que el informe de Mueller no prueba nada? ¿Qué pasa con las 37 acusaciones? Las condenas? ¿Las revelaciones sobre la reunión en la torre Trump? ¡Las mentiras! ¿El encuentro con Don, Jr.? Los asuntos financieros! Hay una investigación en curso ante un gran jurado y posibles acusaciones selladas, y la Cámara de Representantes seguirá investigando, y….Paremos. Solo paremos. Cualquier periodista que busque en esa dirección o está empeorando. Durante años, todos los expertos y políticos demócratas de Washington promocionaron sus nuevos titulares sobre Rusia, como el robo en el edificio Watergate. De ahora en adelante, amplios sectores de la población no van a creer nada de lo que se acusa a Trump y este grupo (quizás gracias a este episodio) ahora es más grande que su base original”.

No hay manera de endulzarlo: Ha pasado dos veces en lo que va del Siglo 21. En los meses que precedieron la guerra en Irak, la prensa de EUA pregonó la acusación de que Saddam Hussein poseía Armas de Destrucción Masiva. El gran error de los medios fue negar la esencia misma de su profesión: Cuestionarlo todo. Hoy día, hemos presenciado una repetición de lo mismo: El concepto de que Trump y Rusia habían participado en una conspiración. La primera vez fue trágico, los efectos de ésto segunda vez podrían ser la reelección de Donald Trump.