Las sacó a cenar en un restaurante elegante de Manhattan, les compró ron con sabor a frambuesa, las invitó a su casa, pero en vez de recibir las caricias de dos adolescentes, el octogenario terminó amarrado a una mesa de centro y maniatado durante 20 horas.
Las chicas le vaciaron los bolsillos.
Paul Aronson de 84 años de edad un hombre bastante acomodado conoció a dos gemelas de 17 años en un portal para viejos verdes.
Creyó que iba a pasar la noche de su vida.
En su lujoso Townhouse de cuatro pisos las dejó jugar con el perrito de él, les dio licor y luego les preguntó por su vida sexual.
Ahí fue que las cosas comenzaron a salir mal.
Las jóvenes decidieron irse, él trató de impedirlas.
Le cayeron encima.
“Me pidió que hiciera cosas que yo no iba a hacer. Es viejo, feo y repugnante. Yo lo amarré. Le quité su dinero y me fui. Me estaba comenzando a asustar”, dijo una de las gemelas que ahora enfrentan cargos criminales.
Par el señor Aronson no hay problemas legales, solo la vergüenza (si es que la tiene) de comportarse como viejo asqueroso.
Gracias: Gabrielle Bluestone, Gawker