Oak Ridge TennesseeMuchas jóvenes estadounidenses ayudaron a construir la bomba atómica en un centro secreto de investigación en Oak Ridge, Tennessee, sin saber lo que estaban haciendo, informa Emma Garman en The Daily Beast.

Las muchachas recibían mejores salarios que en otros empleos, además de muchos otros beneficios. Pero la vida era extraña y llena de secretos, según describe Denise Keirnan en su libro recién publicado The Girls of Atomic City: The Untold Story of The Women Who Helped Win World War II.

Por ejemplo, en una unidad conocida como el Sitio X una joven de 18 años de edad ajustaba agujas calibradoras. “La idea era conseguir tanto ‘R’ como fuera posible”, escribe Kiernan, “para que cuando los hombres llegaran a vaciar cajas de ‘E’ de las unidades ‘D’ hubiera una abundante cantidad”. ¿Eso que significaba? “Las chicas inteligentes no se molestaban en preguntar”. 

Las que hacían demasiadas preguntas perdían sus puestos.

El Sitio X tenía un lado oscuro. La correspondencia de las chicas era censurada, sus salidas románticas monitoreadas, las rodeaban enormes letreros con un ojo con una “cruz gamada en la pupila” que decía: “EL ENEMIGO ESTÁ BUSCANDO INFORMACIÓN MIDA SUS PALABRAS”.

Al mismo tiempo, a las empleadas negras se les trataba mal, se les prohibía bañarse en la piscina y todo tipo de convivencia familiar (a las parejas blancas se les permitía vivir juntas).

Al final, los trabajadores de la planta se sorprendieron al ver que el fruto de su trabajo había destruído el Japón. Su curiosidad, escribe Kiernan, fue reemplazada por “orgullo y sentimientos de culpa y alegría y alivio y vergüenza”.

Artículo en inglés