William McKee, un ingeniero de software de 38 años que vive en la Florida, quiso combatir la calvicie con finasteride, distribuído bajo el nombre de Propecia.

Pero tuvo resultados completamente inesperado: al cabo de un tiempo notó que le habían comenzado a brotar senos.

Lo que habían sido pectorales “duros como una piedra” se fueron aflojando hasta que “Llegué al punto en que yo tenía busto visible incluso debajo de mi ropa”.

“Sentía como si el ‘yo’ que siempre había conocido no estuviera más”.

Ahora Mckee responde al nombre de Mandi, usa peluca de mujer y se siente atraído hacia los hombre, escribe Neetzan Zimmerman en Gawker.

Dice Gawker que estudios recientes establecen un vínculo entre la Propecia y la disfunción sexual masculina.

Además de crecimiento de senos, algunos hombre han sufrido de “encogimiento genital”.

Cientos de usuarios han unido esfuerzos en una demanda de acción de clase.

Merck, la compañía que produce el fármaco, lo niega.

En cuanto a Mandy, está considerando un cambio de sexo quirúrgico, dice Gawker.

Artículo en inglés

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