Enfrentó a las cúpulas del gobierno colombiano acusándolos de asesinar a su hijo durante la época de los Falsos Positivos

Don Raúl Carbajal

Esto está muy feo, me mandaron a matar a dos muchachos para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate y yo no los quise matar. Yo me voy a retirar, me quiero retirar”.

Esas fueron las últimas palabras que Raúl Carvajal, un vendedor de verduras del departamento de Montería, al norte de Colombia, escuchó con su hijo Antonio, cabo del ejército. Días después, aparecería muerto, abatido por la guerrilla en combate, según la versión oficial.

Ocurrió un 8 de octubre de 2006. Ocurrió durante la época que hoy se conoce como los Falsos Positivos. El ejército anunciaba la muerte en combate de guerrilleros. Presentaba cadáveres. Pero ni los combates habían tenido lugar ni los muertos eras guerrilleros. Fue, como se comprobado e incluso el expresidente Juan Manuel Santos quien era Ministro de Defensa en esos días, un crimen de lesa humanidad — 6402 crímenes de lesa humanidad. 

El cuerpo tenía señales de que había sido amarrado y torturado. Para estar más seguro en el 2011 traje los restos desde Montería en un viejo camión hasta la plaza de Bolívar y, en un acto de dignidad y resistencia, obligué a que Medicina Legal le practicara una nueva necropsia. Efectivamente, no estaba equivocado. El resultado de Medicina Legal dice que a mi hijo lo torturaron y le dispararon en la cabeza, le rompieron el cráneo para quitar la entrada y salida de la bala disparada, y le rellenaron su cabeza con periódico.

Don Raúl, como se llegó a conocer con gran afecto y admiración, luego de recibir los despojos mortales de su hijo, s se fue a la capital a exigir justicia. Se movilizó en un camión que llenó de fotos de su hijo asesinado. 

Enfrentó al Presidente Santos. ““Usted era el ministro de Defensa en el 2006. Asesinaron a mi hijo en el Norte de Santander, usted con Álvaro Uribe Vélez. Usted no es ningún presidente, usted es un asesino de los colombianos”, dijo según informó el Espectador. 

Enfrentó a Alvaro Uribe, el hombre fuerte de colombia, que da las órdenes sobre todo lo que sucede en esa nación 

La vida y muerte de don Raúl es un microcosmo de Colombia, país de desigualdades sociales, economicas; corrupción generalizada en donde la decencia y la humanidad básicas jamás han existido. Allí la vida no vale nada y el pueblo pone los muertos. 

Resaltan más estas injusticias al tenerse en cuenta que a este sufrido padre se lo llevó el Covid. Uribe presuntamente tuvo Covid también; se curó en una semana. Pero Uribe es un hombre muy rico y poderoso.

Don Raúl era un hombre humilde. Sufrido. Pero jamás vencido. Lo que no tuvo en bienes materiales lo tuvo con creces en material de dignidad y valentía.

Colombia lo recuerda.

Adios Don Raúl, fue Ud un hombre admirable. ¡Que la tierra le sea leve!