dedo[1]En medio del dolor que debe causar la amputación de un dedo, David Playpenz en Essex, Reino Unido, tuvo que decidir qué hacer con su extremidad.

Se lo llevó a casa, lo cocinó y se lo merendeó.

Dijoe que siempre se había preguntado a qué sabía la carne humana, pero esta curiosidad bien hubiera podido quedarse sin realizar.

Pero hubo otra razón.

“El dedo fue un trozo grande de mí ser, muy grande para perderlo. Decidí que si comía la carne y guardaba los dedos no lo estaría perdiendo”.

No violó ninguna ley al hacerlo.

Gracias: Spooky, Oddity Central

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