Viejo por RembrandtUna nueva “exportación” alemana tiene a muchos con los pelos de punta: ancianos.

Informa Kate Connolly en The Guardian que, con los elevados costos médicos, un creciente número de alemanes ha encontrado una manera de ahorrar dinero en el cuidado de sus parientes envejecientes: sacándolos del país.

Según The Guardian, este año más de 10,000 ancianos alemanes han sido trasladados a centros de cuidados de personas mayores en las naciones vecinas: 7,146 a Hungría; 3,000 a la república Checa y más de 600 a Eslovakia. También otros han ido a España, Grecia, Ukrania y a sitios tan lejanos como Tailandía y las Filipinas.

Dice The Guardian que el cuidado en estas naciones podría costar la tercera parte de lo que cuesta en Alemania. Y en algunos casos es superior.

Oferta y demanda, facilidades de transporte, ahorros y pare de contar, dirán algunos.

Pero la Asociación Alemana contra el Alzheimer denuncia esta práctica como una “deportación inhumana”.

Especialmente, dicen, en el caso de pacientes de Alzheimer que han sido sacados del país bajo la premisa de que no se darán cuenta.

Ellos, más que nadie, requieren un ambiente cultural familiar porque “viven en un mundo antiguo que consiste de memorias más tempranas”.

Artículo en inglés

Gráfico: Viejo por Rembrandt