No al tabaco, ElMolinoonline.comAquí están los afiches para el año 2013

El 31 de mayo de cada año la Organización Mundial de la Salud celebra el Día Mundial sin Tabaco, cuyo objetivo consiste en señalar los riesgos que supone el consumo de tabaco para la salud y fomentar políticas eficaces de reducción de dicho consumo.

El consumo de tabaco es la segunda causa mundial de muerte, tras la hipertensión, y es responsable de la muerte de uno de cada diez adultos.

La Asamblea Mundial de la Salud instituyó el Día Mundial sin Tabaco en 1987 para llamar la atención mundial hacia la epidemia de tabaquismo y sus efectos letales.

La celebración de este día es una oportunidad para destacar mensajes concretos relacionados con el control del tabaco y fomentar la observancia del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.

El consumo de tabaco es la principal epidemia prevenible a la que se enfrenta la comunidad sanitaria.

Iniciativa Liberarse del Tabaco

Más información sobre el tabaquismo

Organización Mundial de la Salud

A continuación, reproducimos excelente información sobre los efectos del tabaco

La nicotina es una sustancia extremadamente tóxica. Dos o tres gotas serian suficientes para matara una persona adulta. La dosis mortal es de 30 miligramos. Un cigarrillo suele contener de 15 a 20 rngr. de nicotina se calcula que, al fumar, pasan a la sangre 1,2 mgr. La nicotina es la responsable de la mayoría de los efectos a corto plazo del tabaco y, además, de crear dependencia, haciendo que el tabaco sea considerado como una droga más.

El alquitrán es el responsable de la mayoría de los cánceres producidos por el tabaco, asi corno problemas bronquiales y vasculares.

El monóxido de carbono (CO), conocido como “gas de los braseros”, es un producto resultante de la combustión del tabaco. Parece ser el componente que provoca enfermedades cardíacas. Contribuye, además, a crear dependencia en el consumidor.

El tabaco es un estimulante el sistema nervioso central que, sin embargo, en los adictos produce relajación.

El hábito de fumar aumenta la tolerancia (se aguanta más), con lo que los efectos agudos (mareos, vómitos, sudoración), se notan cada vez menos.

A largo plazo, el tabaco afecta principalmente a los sistemas bronco pulmonar y cardiovascular. Las estadísticas señalan que el tabaco es la principal causa de cáncer de pulmón, aunque por supuesto existen otras causas, como la contaminación industrial.

El tabaco también se asocia con los cánceres de boca y del tracto respiratorio, sin olvidar que otras enfermedades respiratorias (bronquitis, enfisema…) inciden más en los fumadores que en los que no lo son, especialmente cuando ambos están expuestos a la contaminación industrial o urbana.

Existen muchos datos que indican que el fumador es más propenso a sufrir otro tipo de dolencias, como úlceras de estómago, enfermedades cardíacas y de los vasos sanguíneos y que, por si esto fuera poco, tiene menos inmunidad a las infecciones que los que no fuman.

La evidencia de que fumar es uno de los principales riesgos para la salud es aplastante. Hasta tal punto es así que, según el Real Colegio Británico de Médicos, cada cigarrillo acorta la vida del fumador en más de 5 minutos.

El fumador habitual presunta una serie de síntomas que revelan su condición, como por ejemplo:

  • Astenia: cansancio que, a veces, desaparece al fumar.
  • Anorexia: falta de apetito, que se suele acentuar al fumar.
  • Disnea: dificultad para respirar, que se acentúa con el mínimo esfuerzo.
  • Disfonía: ronquera del Fumador.
  • Tos bronquial matinal: tos con flemas por la mañana.
  • Impotencia a edades precoces o disminución de la líbido.
  • Coloración amarillenta de los dientes.
  • Dolores torácicos difusos.
  • Bronquitis estacionales.

El hábito de fumar tiene un afecto nocivo sobre la salud, la lógica nos dice que necesariamente ha de repercutir sobre el absentismo laboral. Pero es que, además, existen estudios dignos de crédito que demuestran que la tasa de absentismo entre los trabajadores que fuman es muy superior a la observada entre los que no lo hacen, con lo que el tabaquismo se convierte también en un problema laboral de primer orden.

El Tabaco en el trabajo

Además de los riesgos que por sí sólo produce para la salud, el tabaco potencia los riesgos laborales, como lo demuestra el hecho de que los trabajadores que fuman presentan un índice de frecuencia de accidentes y enfermedades profesionales mucho más elevado que los que no fuman.

Es sabido que el hábito de fumar potencia el efecto de ciertos contaminantes presentes en el ambiente de trabajo. Por ejemplo, el tabaco ejerce un claro sinergismo con el asbesto en la aparición del carcinoma pulmonar, que es mucho más frecuente entre los fumadores.

El “rito” que conlleva el acto de fumar también puede ser causa potencial de accidente, como consecuencia de una distracción al encender un cigarrillo, tener la mano ocupada en sujetarlo, una irritación ocular momentánea provocada por el humo, un acceso de tos, o la disminución de la capacidad de atención debido a la disminución del contenido de oxígeno en la sangre que el tabaco ocasiona.

A esto cabría medir el riesgo de incendio y explosión que supone fumar en lugares donde se utilicen sustancias inflamables.

Todo lo apuntado hasta aquí viene confirmado por el hecho de que, según varios estudios realizados en distintos países, la tasa de ausentismo laboral es sensiblemente superior entre los trabajadores que fuman, sobre todo en los de edad superior a 35 años. Otro dato importante es que el número de días perdidos es proporcional al número de cigarrillos diarios fumados, tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres.

No se puede terminar este apartado sin hacer una referencia, aunque sea breve, a los fumadores pasivos. El humo desprendido de los cigarrillos contamina el ambiente de trabajo y es inhalado por los Operarios no fumadores, que también padecerán los efectos tóxicos del tabaco.

En consecuencia, habría que limitar la exposición al humo del tabaco en los puestos de trabajo, de la misma manera que se hace con otros agentes tóxico.

Sin embargo, son muchos los fumadores que abandonan el tabaco a tiempo. las razones dadas por estas personas sugieren que la mayoría lo dejaron porque comenzaron a experimentar síntomas de enfermedades causadas por el tabaco, principalmente bronquitis y trastornos gástricos.

Dejar de fumar es más que disminuir el número de cigarrillos.

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