Protestas en Hong KongEntre abril y junio de 1989, hace ya treinta años el mundo fue testigo de la capacidad represiva del gobierno de chino.  En lo que ha sido llamado la revuelta de Tiananmén, o la masacre de Tiananmén por los medios occidentales y el Incidente del 4 de Junio por el Gobierno chino y los “historiadores” oficiales, murieron muchos.  Debido a que el Gobierno rápidamente expulsó a la prensa extranjera y puso u férreo control sobre toda información las cifras son prácticamente desconocidas.  Se habla de cifras de 400 a 800 muertos según la CIA y de 2600 muertos según “fuentes no identificadas” de la Cruz Roja China.  La estimación del número de heridos varía de cien mil a un millón.  O sea, nadie sabe a ciencia cierta cuántas fueron las víctimas, pero todo mundo sabe que tres meses de protestas terminaron en un terrible baño de sangre.

Después de Tiananmén, el gobierno chino logró limpiar poco a poco la imagen.  Ya esa monstruosa ola de represión ha quedado en el recuerdo, opacado por los juegos olímpicos, el poderío económico, los teléfonos Huawei y los millones de turistas chinos gastando divisas en todas las capitales del mundo.  ¿en el recuerdo?

Reflexiones de Juan Manuel UrrutiaNo tanto. Recientemente ha salido a la luz pública la eliminación de toda una “minoría” de sus costumbres de sus viviendas, de sus lugares de oración.  Se trata de los Uighurs, una comunidad de musulmanes de origen turco que habitan o ¿habitaban? En la provincia de Xinjiang viven aproximadamente once millones de Uighurs que hoy en día son perseguidos, llevados a campos de re-educación, despojados de sus viviendas.  En muchos casos separan a los niños de sus familias para educarlos. Algunos oficiales le dijeron a BBC que de lo que se trataba era de prevenir el terrorismo, el separatismo y el extremismo.

Desde que la Gran Bretaña se lo “devolvió” a la República Popular China y cada vez que esta trata de tomar más control de Hong Kong se generan protestas, algunas bastante violentas.  En 2014 se formó el movimiento prodemocracia de los paraguas que llevó a cabo una serie de manifestaciones y tomas de lugares públicos, el más notorio el parlamento local.

Hace diez semanas el gobierno de Carrie Lam, controlado por el gobierno chino trató de pasar una ley de extradición cuyo obvio propósito era el de extraditar a tierra firme (main land) a los delincuentes pedidos por el gobierno central. Rápidamente los habitantes de Hong Kong entendieron que tal legislación tenía como propósito coartar las libertades y salieron a protestar a las calles.  En las últimas horas los manifestantes se han tomado el terminal de salidas del aeropuerto de Hong Kong produciendo caos en uno de los “hubs” más utilizados en la región.  Hoy por segundo día los manifestantes ocupan el aeropuerto.

El gobierno central y la señora Lam comienzan a hablar de terrorismo y de extremismo, lo que puede ser la antesala de una oleada de represión violenta. Anoche la BBC mostraba imágenes de movilización de vehículos de combate y de transporte del ejercito chino, el famoso PLA (People’s Liberation Army) responsable de la masacre de Tiananmen.

La Ley Base (Basic Law) que es la mini constitución adoptada en Hong Kong desde la salida de los británicos, que fue negociada con estos, establece que el PLA no puede actuar en Hong Kong sino por pedido del gobierno local, en este caso la señora Lam.

Algunos analistas sostienen que es altamente improbable que un gobierno local, aún si es notoriamente pro-Beijing, sea capaz de pedir la intervención del PLA.

Yo no sé. El discurso de los líderes del gobierno central y de la señora Lam se va endureciendo.  En una de estas zas, lo de Hong Kong desaparece de los medios internacionales y acaba siendo reportado como le “incidente de agosto”.  Esperemos que no sea así.

 

 

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