disidencia FARCMarquez y Santrich desde Caracas en un potrero lleno de vacas.

¡Y comenzó el festival!

Uribe a pelechar.

Rápidamente Uribe en tono guerreo, que es lo que le gusta, o como dicen los jóvenes, que es lo suyo, salió a exigir que se desmonte todo lo que se pueda desmontar de los acuerdos de paz.

Petro a pelechar.  En una retórica que raya con la locura Petro se apresura a culpar a la oligarquía del “fracaso de la paz”.

Reflexiones de Juan Manuel UrrutiaEl lagarto pelón Roy Barreras con cara de acontecimiento se hace a la sombra del presidente Santos quien queriendo defenderse, acaba apareciendo fuera de lugar cuando le da instrucciones al presidente Duque.  De pronto alguien le debería recordar al Nobel que cuándo él era el presidente le mamaba que otros expresidentes le dijeran qué hacer.

Los medios se apresuran a sentenciar el final de la Paz y a buscar toda clase de culpables de lo que está sucediendo.

Las fuerzas armadas aprovechan la coyuntura y bombardean unos campamentos en el Caquetá que muy seguramente tenían ubicados desde hace meses.

Pastrana insulta a Juan Manuel Santos innecesariamente y queda él mismo bastante mal parado.

Yo no me siento ni más inteligente, ni mejor informado que ninguno de ellos. Creo eso sí que están un tilín equivocados.

La confirmación de que Iván y sus bang bang estaban en plan de rearme no debe sorprendernos.  Hace rato sabemos que ellos prefieren vivir cómodamente en Caracas, en casa de Piedad Córdoba, parece, y fungir de guerrilleros disfrazados con ropas prestadas por la Guardia Bolivariana de Maduro mientras explotan los beneficios del narcotráfico que nunca abandonaron.  ¿Enfrentar a la justicia? Nooo.  ¿Cumplir lo que pactaron? Tampoco.

Es mucho más fácil inventarse el discurso de los incumplimientos, porque obviamente la implementación de los acuerdos ha tenido problemas, que seguir comprometidos con el proceso.  Márquez derrotado en la lucha interna por el poder en el partido, poder que seguramente pretendía usar para blindar sus narco-negocios, opta por el “regreso al monte”, que de regreso poco tiene pues él desde hacía rato no estaba en el monte y tampoco se fue para allá.

Lo del tal Santrich es aún más deplorable.  El pretendía que la “desmovilización” le borrara el pasado de proxeneta, pues era el que conseguía las niñitas para los combatientes mientras seguía narco-traficando.

Del Paisa y Romaña y los demás no se podía esperar menos, nunca fueron más que unos asesinos narcotraficantes de la peor calaña.

La rearmada de Iván y sus bang bang no sorprende entonces. EL cinismo con que aprovechan las guerras que se libran entre bandas criminales, los asesinatos de desmovilizados, muchos cometidos por las “disidencias” a las que ellos andan buscando para que los apoyen en su narco proyecto tampoco sorprende.

Ha habido demoras y fallas en la implementación del post conflicto, una de las más protuberantes la inoperancia de la JEP que en el caso que nos ocupa favoreció a los bandidos.  Eso no explica el rearme y mucho menos lo justifica, así Uribe y los guerreristas quieran aprovechar la coyuntura para hacer trizas los acuerdos y así los “amigos de la paz” quieran aprovecharla para acusar a Duque y a los Furibistas de ser los culpables por estar haciendo trizas los acuerdos.

Lo que está haciendo trizas los acuerdos y dando al traste con la tan anhelada paz es la gana de seguir sacando provecho político de las diferentes circunstancias y accidentes que se van presentando en la implementación de los acuerdos de paz.

Ahora bien, hay unas culpas que son innegables.  En su afán por buscar dividendos en la polarización el Centro Democrático forzó al presidente a que propusiera una innecesaria revisión de la ley estatutaria de la JEP, el resultado meses perdidos en debates insulsos y trampas del presidente del Senado que como toda acción causaron una reacción defensiva de la JEP que puede haber influido en la falta de acciones concretas para sacar del proceso de paz a Ivan y sus bang bang que ya habían demostrado que no estaban cumpliendo.

Los “amigos de la paz” cayeron en la trampa y ante la actitud agresiva del Centro Democrático resolvieron que todo era una patraña y que Iván y sus bang bang eran unos santos que no estaban atendiendo los requerimientos de la justicia porque estaba rezando el rosario y que las concretas acusaciones de narco tráfico contra Santrich eran un montaje del fiscal al que declararon enemigo de la paz.

El lector dirá, bueno ¿y Juan Manuel Santos qué?

El tocayo se equivocó en dos asuntos de marca mayor. Organizó un plebiscito innecesario que profundizó la polarización y le dio fuerza al discurso guerrerista.  Y el más grave error, creyó que el Estado colombiano funcionaría eficientemente en la implementación de los acuerdos y en el desarrollo del post conflicto.

Con todo y todo, yo pienso que lo de Iván y sus bang bang no es tan tan tan grave.  Saludo con respeto y entusiasmo el compromiso de Timochenko y los demás líderes del partido FARC al que tienen que cambiarle el nombre.  Creo que la movida de los facinerosos es un campanazo de alerta para que las instituciones del Gobierno y las Cortes, incluida la JEP se pongan las pilas a ver si sacamos adelante una paz que se nos está volviendo como esquiva.