JMUPensaban los colombianos que ese título de uno de los clásicos de la canción ranchera era el moto de María del Pilar Hurtado.

Resulta que eso de no volver no es tan fácil, menos cuando un sector de la opinión del país ha decidido hacer hasta lo imposible por asegurar el regreso de una mujer, prófuga de la justicia, a quien más que ver castigada, quieren ver cantando pero no exactamente canciones rancheras.

Imagino que la pobre señora Hurtado perseguida por la Interpol, sin recursos, llegó a la conclusión que se entregaba o la agarraban. Parece que se entregó aunque nuestra mediática fiscalía habla de captura.

Desde el año 2009 la señora Hurtado ha estado sindicada de haber sido la cabeza de una operación “criminal” de seguimientos a “enemigos del Gobierno”.

Fueron “chuzados” magistrados, políticos, periodistas y defensores de derechos humanos. Hubo episodios novelescos como el de la mata-hari.

La señora Hurtado era la directora del DAS, la agencia de seguridad y contrainteligencia del Estado. ¿Era la más indicada y la mejor capacitada? Vaya usted a saber. Resultó siendo la más ingenua, tal vez.

Gracias a los famosos wikileaks descubrimos que el verbo chuzar es conjugado con frecuencia y determinación por todos los gobiernos, los gringos chuzaban a sus aliados, famosa la encabritada de Ángelita Merkel cuando supo que era víctima de las chuzadas de la inteligencia estadounidense.

Los Gobiernos chuzan, indagan, averiguan, preguntan. Todos.

En el primer tomo de tres de una obra magistral titulada The History of Government from the Earliest Times”, S.E.Finer describe ejemplos tempranos de la política palaciega, en Mesopotamia, en Egipto y en China entre otros.

Particularmente en el capítulo sobre la dinastía Han en China muestra como el emperador estaba rodeado de un círculo de asesores, burócratas y tecnócratas, que cada vez se volvía más selecto, más pequeño y más poderoso. El poder del círculo íntimo residía en la capacidad que tenían los asesores de “interpretar” los hechos y la información para influir las decisiones de un emperador aislado y ocupado en asuntos más terrenales como la escogencia de la concubina de turno.

No dista esa descripción de Finer de lo que uno ve suceder en “los palacios” modernos. Gobernar es un complejo e intrincado asunto. Cada vez los países son más complejos, las relaciones internacionales más complicadas, las consecuencias de las decisiones palaciegas influyen sectores más amplios.

El gobernante se rodea de asesores, delega unos temas, se concentra en otros. El círculo se va cerrando. Hay ministros, consejeros y asesores que siempre están ahí. Otros son ignorados.

Es posible que en tiempos del imperio Han en la China no hubiese encuestas de opinión. Seguramente, eso sí, en el palacio había un tío que le decía al emperador que la gente lo adoraba y que la salvación del imperio dependía de la destrucción de sus rivales y enemigos.

En los tiempos que corren todo lo determinan las encuestas de opinión pero sigue habiendo un tío que las interpreta. Es en ese escenario, no en otro, en el que es necesario ubicar a la señora Hurtado. El 21 de febrero de 2009, la revista Semana publicó un informe que detallaba como funcionarios del DAS “seguían” grabando ilegalmente a los “enemigos del Gobierno”.

En ese momento el Presidente de la República Álvaro Uribe gozaba de una popularidad inédita para un gobernante al final de su mandato. El círculo interior, liderado por José Obdulio Gaviria había convencido a Uribe, quien de hecho no necesitaba de mucho convencimiento, que primero Dios, segundo Uribe y de ahí en más el desastre.  Colombia estaba perdida si no se aseguraba la continuidad de la Seguridad Democrática. La segunda re-elección, el tercer mandado eran la salvación nacional. El pan B era Andrés Felipe Arias bautizado Uribito y el plan C Juan Manuel Santos.

Los hechos acabaron demostrando que la paranoia del círculo palaciego estaba bien fundada. Para los seguidores “duros” de Uribe, los Furibistas, Santos traicionó los ideales por los que fue elegido y el país va hacia el caos inexorable a menso que ellos re tomen el poder.

El círculo palaciego necesitaba saber para interpretar e influir en las decisiones del presidente. El cuestionamiento, la libre opinión, eran inaceptables. Pedir las declaraciones de renta de los hijos del Presidente era un acto de narcoterrorismo que atentaba contra la “Seguridad del Estado”. Criticar al Gobierno en un foro en el exterior, traición a la patria. La separación de poderes entre la Corte Suprema de Justicia y el ejecutivo encarnado en “mister president” un esperpento. Pensar y opinar delitos.

Era indispensable conocer, que hacían, con quien hablaban, los enemigos de la democracia. Y si posible buscar información para desprestigiarlos.

Para eso estaba la agencia de inteligencia del Estado. Y su directora era la señora María del Pilar Hurtado y su jefe el presidente Uribe, ya que los Directores de Departamento Administrativo reportan al Presidente de la República.

Queda poca duda que las interceptaciones tuvieron lugar.

¿Legítimas? ¿Legales? ¿Necesarias?

¡Ande uno a saber!

No sé qué pensará el señor Finer. A mí se me ocurre que el “todo vale” es una de las máximas filosóficas que se imponen en los cerrados círculos de ejercicio del poder, sobre todo cuando, como en el caso colombiano, la doctrina imperante, la famosa Seguridad Democrática, se nutre en el unanimismo.

¿Justicia o Política? Ni la una ni la otra sino todo lo contrario.

Se violó la ley y quien así actuó debe pagar. También hubo decisiones políticas y quien las tomó e impulsó debe responder.

Magra defensa salir a decir que se trata de una conspiración del colectivo de abogados y de las FARC. Igualmente coja la tesis de la persecución política.

Persecución política hay, contra Oscar Iván Zuluaga, esa sí.

El nuevo círculo palaciego no chuza, llama, cinco y seis veces al día, a los medios a indagar, a averiguar, a influir. Manda a decir y a veces amenaza, pero no chuza. Y como siempre los que no coinciden con el circulo, son los enemigos…de la paz.

 

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