Hace un mes se publicaron unas encuestas en las que por primera vez la imagen positiva del presidente Santos era inferior al 50%.
En esa ocasión intenté un análisis que pretendía virar la copa medio llena. La opinión pública me ha demostrado hasta la saciedad que el mentado análisis era como el nombre de esta columna, tremendo ¡Requesón!
Totalmente inventado.
La imagen del presidente venía en caída libre. Para completar, él y su equipo aseguraron el desastre con el muy desatinado manejo de los asuntos del Estado.
La misma encuesta celebrada entre el 26 de Agosto y el 2 de Septiembre refleja que el 72% de los colombianos tienen una imagen negativa de Santos.
Tan solo el 21% aprueba su gestión.
Simplista pensar que el muy desatinado manejo del paro nacional campesino es la razón única para tal descalabro.
Hay algo más.
Más del 80% de los encuestados coinciden en que el paro fue mal manejado. Pero lo que debe ser verdaderamente preocupante para los asesores del presidente y para su “equipo de campaña” instalado en elegantes oficinas de la Fundación Buen Gobierno, es que los temas en los que el Gobierno está “jugado”, la paz, la economía y el desempleo no reciben mejores calificaciones.
En la columna de hace un mes trataba yo de hacer un paralelo entre imagen e imaginario. Eso salió mal.
La verdad es que pese a lo que digan los escuderos del presidente, el país se siente mal gobernado, muy mal gobernado.
Aún quienes hemos defendido su gestión en materia de vivienda, de equidad y sobre todo, su valiente apuesta por la paz, hemos ido llegando a la conclusión que algo anda muy mal en la Casa de Nariño.
Los archienemigos del Gobierno de Santos deben estar de plácemes.
En el Puro Centro Democrático y en el Polo Democrático Alternativo, es decir uribistas y mamertos, celebran.
El grupo que está tratando de construir una tercería desde el Partido Verde, los Progresistas y Compromiso Ciudadano debe ver que se les presenta una verdadera oportunidad.
Se me ocurre que lo que está pasando es que de tanto tratar de quedar bien con tantos el Presidente está quedando mal con todos. De tanto cuidar su imagen, se le está derrumbando la estantería
No creo que la reelección sea el único camino para lograr la paz. Por lo tanto no creo que la reelección del presidente Santos sea indispensable.
Si creo que ha llegado la hora de mirar la realidad que nos rodea.
Quienes creemos en la democracia tenemos que mirar a los vecinos y asegurarnos que nuestro país no vaya a caer en un proceso similar al de Venezuela en donde quienes tuvieron el poder por años, a punta de no ser capaces de resolver los problemas esenciales de la población, acabaron construyendo la plataforma para el ascenso de la revolución bolivariana.
