Juan-Manuel-2Tengo entendido que una Asamblea Constituyente se convoca para escribir una Constitución.

Tengo también entendido que en los acuerdos previos que determinaron la agenda de los diálogos de La Habana, nunca se planteó una constituyente.

Se inicia la discusión del segundo punto de la agenda y de repente las FARC plantean públicamente la necesidad de celebrar una “constituyente” como el único mecanismo posible para ratificar lo acordado y acordar lo que no se haya acordado.

Dicen que es el mejor mecanismo para “resolver los temas de contradicción que van quedando en el congelador”.

Raro.

Tengo entendido que el punto de la agenda en discusión es el de la participación en política de las FARC. Lo lógico sería que la discusión girara alrededor de los mecanismos mediante los cuales las FARC entrarían a participar en los procesos electorales de 2014 previa la dejación y entrega o destrucción pública de las armas.

Como parte del proceso se acordó que se celebraran unos diálogos nacionales sobre los temas de la agenda. Los que trataron el tema de la participación en política fueron particularmente fructíferos.

Hay, pues, muchas propuestas sobre la mesa.

Pero nó. Inicialmente las FARC planteron la necesidad de aplazar o posponer las elecciones. No, dijo el Gobierno. Entonces salen con la “constituyente”. Re no, dice el Gobierno.

¿Qué está pasando?

Crisis en las negociaciones, se apresuran a titular los medios.

No tanto porque haya crisis sino porque el titular vende.

Toda negociación encuentra obstáculos. En todo proceso de este tipo se prestan encuentros y desencuentros. Si las partes estuvieran de acuerdo en todo, pues en lugar de diálogos lo que se hubiera hecho es firmar un Acta de Acuerdos.

El que haya negociación significa intrínsecamente que hay desacuerdos. Algunos desacuerdos son insignificantes, o intrascendentes y por ello no se conocen, se posponen, se congelan.

Otros son fundamentales.

Y este desacuerdo sobre el cómo de la dejación de las armas y la participación en política es fundamental.

Para todo movimiento armado, el desarme es complejo.

Más aún con el antecedente de la masacre de la UP.

Las FARC no pueden salir a decir que no van a entregar las armas, pero no las quieren entregar. Entonces adornan, posponen, dilatan.

Hay que hacer una “constituyente” para ratificar los acuerdos. Y mientras, ellos dejan las armas guardadas, no hay entrega.  Se reservan pues el derecho de negar los acuerdos de paz si el resultado de su participación en política no les satisface o no les conviene.

Hay que hacer una “constituyente” para discutir los puntos sobre los que no hubo acuerdo.  ¿entonces porqué no más bien suspendemos los diálogos y convocamos una “constituyente” a la cual asistirían Márquez y su secuaces en camuflado y con los AK 47 terciados?

Así trataron de hacer los diálogos nacionales del Caguán, con transmisión de Señal Colombia y todo.

A mí me tocó el tema de infancia con Raúl Reyes sentado con el fusil sobre la mesa.

¿Qué pretenden?

En su dialéctica de origen comunista, matizada con el cinismo propio de un movimiento que se financia con el narcotráfico y el secuestro y niegan ser narcotraficantes y secuestradores, las FARC buscan desconocer los acuerdos iniciales que llevaron a estas negociaciones.

Desde un comienzo se planteó que el proceso de La Habana tenía que culminar con el fin del conflicto, es decir inexorablemente con la entrega de las armas y la vinculación de los guerrilleros a la vida civil con todas sus implicaciones.

También desde un comienzo se acordó que el modelo fundamental, el ordenamiento legal no estaban sobre la mesa.

Al proponer aplazamientos y constituyentes, las FARC buscan aplazar la entrega de las armas y poner sobre la mesa los puntos que previamente habían acordado que no estaban en discusión.

Es decir que parecería que quieren convertir el proceso en una tregua bilateral con constituyente.

En sus sueños dialécticos, Márquez y sus secuaces, se imaginan una Asamblea Constituyente en las que las FARC tendrían una significativa participación gracias a la creación de una circunscripción electoral especial. En esa asamblea ellos serían los promotores de todos los cambios estructurales negados de antemano por un Estado que los ha obligado por la contundencia de sus acciones a sentarse en la mesa de La Habana.

Y de ñapa o de pilón, como dicen los mexicanos, la constituyente propuesta va con impunidad.

Han dicho las FARC que las cortes internacionales no pueden estar por encima de la constituyente.  A buen entendedor pocas palabras.

He sido un romántico defensor del proceso de paz.

Lo sigo defendiendo. Pienso que para que el proceso sea exitoso el Gobieno va a tener que mostrar firmeza.

Mucha más que la que hemos visto últimamente, cuando por ejemplo no le exigen a las FARC que le expliquen al país los asesinatos de mujeres y niños indefensos en Cauca con los diabólicos “tatucos”.

No puede haber constituyente.

Nada está acordado hasta que todo esté acordado.

El acuerdo tiene que incluir la entrega de las armas, el reconocimiento de sus crímenes, el pedido de perdón a las víctimas, la reparación y  la aceptación de mecanismos de justicia transicional para que no queden impunes los crímenes de lesa humanidad.

Cuando todo esté acordado se buscará su ratificación mediante un plebiscito.

 

 

 

 

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