En junio del año pasado, dos policías vestidos de civil entraron a un café de internet en Alexandria y se llevaron Khaled Said, un empresario de 28 años, golpeándolo salvajemente frente a testigos en la entrada de un edificio residencial.

Said los había grabado con su teléfono celular en posesión de drogas ilegales.

Según Jennifer Preston del New York Times, a los cinco días del asesinato de Khaled Said, se había creado anónimamente una página en Facebook — We Are All Khaled Said — donde se publicaron fotos de Said brutalizado obtenidas de la morgue, y además se colocaron videos en YouTube mostrándole en plena juventud.

Así comenzó la revolución egipcia que ha hecho tambalear el gobierno de Hosni Mubarak y con él a otros gobiernos autoritarios en el mundo árabe.

En pocos días, 130,000 personas se habían unido a la página discutiendo activamente el caso. Desde entonces esta página de Facebook ha llegado a ser la más grande de la oposición en Egipto, con más de 473,000 usuarios, y un elemento clave en correr la voz sobre las movilizaciones en esta nación árabe.

Fue gracias a Facebook que la juventud se movilizó con energía y determinación dejando de lado a las fuerzas de la oposición tradicionales, agrega. Las autoridades inicialmente no supieron cómo responder a esta nueva táctica, optando luego por suspender todo el servicio de internet en el país.

Agrega el Times, que en la actualidad, Facebook consta con cinco millones de usuarios en Egipto.

En el pasado se había utilizado para apoyar una huelga en Mahalla al-Kobra. Pero, siguiendo las movilizaciones de Tunisia, Facebook (y en cierta medida Twitter y YouTube) ha llegado a adquirir una importancia estratégica llegando a ser una herramienta clave de comunicación, convocación y organización.

Artículo en inglés

Foto cortesía de justicentric via flickr