Intimidación de Trump“La guerra pública de Trump contra la investigación ha durado hasta el punto que dejó de escandalizar. Casi a diario, Trump, que tiene 58 millones de seguidores en Twitter, despotrica contra el fiscal Mueller a quien acusa de haber iniciado una ‘cacería de brujas;, adoptando adoptado el lenguaje de los capos de la mafia, llamando ‘ratas; a quienes cooperan con los fiscales. El abogado de Trump habla abiertamente sobre un estrategia para desprestigiar y desacreditar la investigación del fiscal especial. Los aliados del presidente en el Congreso, y los medios de comunicación conservadores advierten sobre un complot nefasto dentro del Departamento de Justicia y el FBI por subvertir a un presidente elegido democráticamente”.

Una extensa nota en el New York Times, firmada por Mark Mazzetti, Maggie Haberman, Nicholas Fandos y MIchael S. Schmidt, el equipo de periodistas que ha venido reportando sobre la investigación que ya pronto cumple dos años, revela “las dimensiones de una ofensiva sostenida y secreta por parte del Sr. Trump en contra del sistema legal del gobierno federal de EUA. Las entrevistas con docenas de funcionarios gubernamentales actuales y anteriores y otras personas cercanas al Sr. Trump, así como una revisión de documentos confidenciales de la Casa Blanca, ponen al descubirerto numerosos episodios no denunciados en un drama de dos años”.

Las tácticas del presidente, indica el informa en el Times, han sido intimidación, presión y humillación.

“El historial de los intentos de Trump de desafiar las investigaciones ha recibido voluminosa cobertura en los medios de comunicación, hasta tal punto que muchos estadounidenses han perdido la noción de cuán poco frecuente es éste comportamiento. Pero la fusión de los hilos revela las extraordinarias acciones de un presidente que ha atacado el aparato de implementación de las leyes de su propio gobierno como ningún otro presidente en la historia, y que ha convertido este esfuerzo en una obsesión. Trump lo ha hecho utilizando las mismas tácticas que empleó en el imperio de sus negocios: exigir la lealtad de los empleados, aplicar tácticas de presión para mantener a la gente en línea y, a toda costa, proteger la marca”.

Explica la nota que el presidente está involucrado en tres investigaciones federales: Por los posibles vínculos de su campaña 2016 con Rusia, y los intentos por obstruir la justicia; por los pagos ilegales que realizó a través de su abogado Michael Cohen a dos mujeres con quien tuvo romances extramaritales; y sobre dineros extranjeros (e ilegales) en el comité de su inauguración.

Un ejemplo entre varios: Según el Times, a fines del año pasado, el presidente Trump preguntó a Matthew Whitaker (fiscal general interino) si podía hacer que Geoffrey Berman, el fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, considerado uno de los aliados de Trump, se encargara de investigación federal sobre los pagos en efectivo realizados durante la campaña de 2016 . El Times informa que Whitaker sabía que no le era posible poner a Berman a cargo de la investigación, debido a que el fiscal federal ya se había recusado de ella. No está claro cómo respondió finalmente Whitaker a la solicitud de Trump, pero el presidente finalmente “se agrió” con Wittaker, el fue reemplazado por William Barr la semana pasada. Tanto Trump como Wittaker han negado que ello hubiese tenido lugar, dice el Times.

El rotativo también informa que el presidente empleó otros métodos en sus intentos por frenar las investigaciones federales sobre él y sus asociados. Dice que Trump “instó” a los representantes Matt Gaetz (R-FL) y Jim Jordan (R-OH) a que lanzaran una investigación en el Congreso sobre la investigación del FBI sobre el ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn y otros en la órbita de Trump.

Está el caso de Jeff Sessions, ex senador por Alabama y uno de los primeros en apoyar la candidatura de Trump. Nombrado Fiscal General de la nación, al iniciarse la investigación sobre Rusia, Sessions tuvo que recusarse porque él había tenido contactos con el embajador ruso durante la campaña. Trump quedó furioso con Sessions. “El presidente humilló a Sessions a todo momento dejando boquiabiertos a todos en Washington cuando dijo en entrevista con el Times que jamás habría nombrado a Sessions a su cargo, si él hubiera sabido que Sessions se pondría de la dute la investigación”.

Esta nota en uno de los principales periódicos de EUA, que podría haber sido devastadora bajo otra administración por lo que dice y cómo lo dice, es un titular más en un mundo en que cada día que amanece con otro escándalo, como una cebolla que se va pelando capa por capa.

New York Times