A solo días de que se inicie formalmente en Oslo el tercer proceso de paz en Colombia en tres décadas, El Molino Online ha presentado a algunos de nuestros amigos en Colombia las tres preguntas más básicas que pudiéramos imaginar.

Sencillas, directas, totalmente elementales, son al mismo tiempo un intento honesto por comprender un asunto complejo y altamente divisivo.

¿Por qué ahora? ¿Por qué este sí y los otros no? ¿Qué se aprendió de los previos procesos que se pueda implementar ahora?

Solo eso.

La primera en responder fue la periodista Olga Behar.

Ahora, agradecemos a Juan Manuel Urrutia V. por sus respuestas. Esperamos en días siguientes seguir publicando las reflexiones de otros colombianos.

EM: ¿Por qué ahora?-Hay muchas interpretaciones.  Más que razones concretas hay un conjunto de hechos que determinan una condición favorable para iniciar un proceso de paz. Y es el conjunto de esos hechos lo que crea las condiciones, cada hecho individualmente no constituye una causal suficiente.  Hay un cansancio de la guerra entre la población. Tanto el Gobierno como la guerrilla, y más esta, han entendido que la victoria final no es posible.  El Gobierno ya no cree en la aniquilación ni en el sometimiento.  Todo eso es cierto, pero nada de eso explica porque llegó la hora.

El Gobierno de Santos tiene razones pragmáticas y objetivas para querer la paz, y estas son fundamentalmente económicas.  El modelo de desarrollo escogido se basa en las llamadas “locomotoras” y dos de estas, la infraestructura y la minería, no podrán arrancar a plena marcha sin no se logra la paz; por razones fiscales la primera y por razones geográficas la segunda.  La guerrilla también tiene razones pragmáticas objetivas para querer la paz y también son económicas.  Los territorios ocupados por la guerrilla son fundamentalmente la despensa de la minería, hay oro, hay platino, hay coltán, hay petróleo, todos esos negocios más rentables cuando son legales que ilegales.  La era de la coca ya pasó, la minería legal será mucho más rentable.

Como dijo en 1992 la campaña de Clinton, “es la economía, estúpido”.

El proceso de paz debe ser ya porque el asunto central es de territorio y de recursos naturales.

EM: ¿Por qué este si y los otros no?- Porque esta es una negociación entre pragmáticos, que es lo que diferencia  a Santos y a Timochenko de sus antecesores.  Para Pastrana y Tiro Fijo el Caguán era un asunto estratégico, ambos buscaban fortalecerse, ganó Pastrana que le dejó a Uribe las bases para la guerra total.  Uribe era guerrero por ideología, Jojoy y Cano y Reyes lo eran por convicción y necesidad.

Porque esta es una negociación que permite a las partes pensar que si logran ponerse de acuerdo, tantos unos como otros obtendrán beneficios tangibles y sobre todo posibles.

Porque el Gobierno tiene muy poco que perder si no logra un acuerdo y mucho, inmensamente mucho, que ganar si lo logra y porque la guerrilla sabe que tiene mucho que perder y mucho más que ganar.  En procesos anteriores la ganancia se daba en el proceso no en el resultado, esta vez la ganancia está en el resultado, en el acuerdo, en la firma de la paz.

EM: ¿Que se aprendió de los previos procesos que se pueda implementar ahora?-Que los gestos son solo eso, gestos y que lo que importa es el resultado, no el proceso.

Que este tipo de proceso se va desgastando, que hay que llegar a acuerdos rápido.

Que lo negociado es secreto y lo pactado es público.

Que el único protagonista debe ser el acuerdo.

Que la negociación es entre le Gobierno y la guerrilla únicamente.  Que ni uno ni otra tienen nada que negociar con otros sectores.