Para siempre, los amantes del fútbol recordaremos las vuvuzelas, aquel zumbido molesto que se convirtió en la firma de todos los juegos del Mundial de Sudáfrica, pero ¿había alguien pensado en ellas en el contexto de caimanes, afinadores de piano y agujeros  negros en el espacio? Un fascinante artículo por Robert Kurz Krulwich y Josh en NPR muestra algunos vínculos difíciles de imaginar.

Todo parte del hecho de que las vuvuzelas solo producen un sonido, el Si Bemol, una nota especial que “parece surgir una y otra vez en los más extraños lugares”.

Cuentan que  los caimanes, al escuchar el Si Bemol, comienzan a bramar. Esto lo observaron primero durante la Segunda Guerra Mundial en un museo neoyorkino y, años después, en un experimento en la Florida.

Por otro lado, un afinador de pianos comercial iba silvando en Si Bemol mientras subía las escaleras de un edificio, cuando se dio cuenta que su silvido “se había escapado y estaba flotando, resonando sin él, en el relleno de la escalera. No pudo explicar lo que estaba sucediendo, sólo que su silvido (y era definitivamente el suyo, de nadie más) se había ido sin él”.

En septiembre del 2003, continúan, astrónomos del observatorio Chandra de la NASA Chandra X-Ray encontraron lo que puede describirse como ondas de sonido (en Si Bemol) que emanan de un agujero negro supermasivo cerca del cúmulo de galaxias Perseo a unos 250 millones de años luz de la Tierra. El zumbido producía una frecuencia de un millón de millones de veces menos de lo que alcanza a escuchar el oído humano.

Así que las vuvuzelas han ingresado al Panteón del Si Bemol que incluye cocodrilos, afinadores de piano, y fenómenos espaciales.

Artículo en inglés

Foto cortesía de cck via flickr

Higher mammals para música en Si Bemol