Limpieza etnica en EUA
Extremistas de la ultraderecha en Serbia expresan solidaridad con el presidente Trump.

A sangre y fuego, a mediados de la década del 90, entró al lenguaje político la expresión  “limpieza étnica”.

Las dos palabras son una adaptación del idioma serbocroata que describían el brutal proceso generado por la guerra civil que estalló en la región de los balcanes cuando se desmembró la nación que muchos conocimos como Yugoslavia.

Cobró un saldo humano de más de cien mil personas muertas y alrededor de 2 millones más fueron obligados a abandonar sus hogares.

Wikipedia tiene una explicación: “En general, se entiende como ‘limpieza étnica’ la expulsión de un territorio de una población ‘indeseable’, basada en discriminación religiosa, política o étnica; o a partir de consideraciones de orden ideológico o estratégico; o bien por una combinación de estos elementos”.

Ante las desgarradoras imágenes y sonidos de los niños separados de sus padres en la frontera México-EUA, transportados en medio de la noche, y encerrados en jaulas; de criaturas menores de cinco años presentandos ante jueces sin tener ni la menor idea de por qué no estaban con sus padres, en esta coyuntura este bloguero pregunta abiertamente: “¿Se está viviendo en EUA la tragedia de la limpieza étnica?”

Sí se está viviendo.

Pero no se ha implementado completamente.

Si bien desde la presidencia de la república hasta los niveles más bajos de la burocracia, y el electorado que los ha puesto y mantiene en el poder, se está haciendo todo lo posible por deshacerse de millones de personas en gran parte porque no son anglosajones, cada etapa de la implementación de estos macabros planes ha encontrado una férrea resistencia.

El tema de la inmigración, de las personas indocumentadas que viven y trabajan entre las sombras de la sociedad estadounidense, fue un punto clave de la política de Donald Trump desde que se postuló como precandidato. Lo usó no con intenciones de resolver un serio problema sino como una bandera política con el fin de potenciar la xenofobia.

Lenguaje en código.

Símbolos.

Datos inventados o manipulados.

Todo dirigido al mismo público, en gran mayoría de raza blanca, baja educación, aislado regional y económicamente, cargado de resentimiento, terreno fertil para encontrar chivos expiatorios.

En el año y medio de la presidencia, EUA ha sufrido una enorme transformación en cuanto a las relaciones raciales. El reloj corre en dirección contraria.

Si en la época Obama (y las precedentes) la inclusión y diversidad eran motivos de honor, bajo la administración Trump la exclusión es una estrategia que persigue el objetivo de preservar la hegemonia anglosajona en la sociedad.

Política y económicamente.

Algunas medidas anti inmigrantes, empaquetadas en lenguaje racista, afectan a diversos grupos étnicos.

  • Eliminación del estado de protección temporal (TPS por sus siglas en inglés) de centenas de miles de refugiados de 10 países. Entre éstos El Salvador (195,000 ) Honduras (57,000) Haití (50,000 people).
  • La exclusión de viajeros de 7 países, en su mayoría musulmanes.
  • El despliegue militarizado de la policía de inmigración y aduanas (ICE por sus siglas en inglés) contra comunidades enteras. Ello ha significado con creciente frecuencia que residentes legales durante décadas están siendo deportados.
  • Un nuevo grupo diseñado para revocar la ciudadanía de personas naturalizadas.
  • Cambios en los protocolos de deportación de indocumentados, en los cuales ya no solo se da prioridad a las personas con antecedentes criminales. Ofensas mínimas cometidas hace décadas pueden resultar en deportaciones — o al menos serios problemas legales.
  • La criminalización del ingreso a EUA sin documentos.
  • La política de “Cero Tolerancia” y separación de padres e hijos, que afectan a varios miles de niños.
  • La exigencia de la administración a los padres sin documentos (gente que no tiene nada) que paguen miles de dólares para recuperar a sus hijos.

Todo esto se enmarca en un tono de histeria impulsado por la administración y sus voceros, como la red de televisión Fox News, las emisoras de radio (que escuchan los conductores de autos) y portales de noticias, como Drudge.

Ejemplo ilustrador: En los mismos instantes que reventaba la crisis de los refugiados centroamericanos en busca de asilo, mientras en los medios se escuchaban las imágenes y el llanto de los niños enjaulados luego de haber sido separados de los brazos de sus madres, el presidente sostuvo una reunión con las llamadas Familias Angel. Son familias han sufrido la perdida de un ser querido a causa de un crimen cometido por una persona sin documentos.

Cabe también mencionar el lenguaje y la simbología. Desde la presidencia, hasta los funcionarios menores, usan palabras como “animales”, a los inmigrantes se les acusa de crímenes atroces (así las estadísticas indiquen que la criminalidad es más baja en las comunidades inmigrantes).

Igual existe una clara y documentada relación entre elementos de la administración y grupos de la ultraderecha, tanto en EUA como en el exterior. Las declaraciones de Trump en una entrevista en Londres el 13 de julio sobre cómo la inmigración a Europa está destruyendo su cultura, son leña en la hoguera del racismo.

Ha aumentado drásticamente el número de candidatos vinculados a la ultraderecha que se postulan para cargos electorales en el partido republicano

Se está viendo también una incidencia creciente de hostigamiento contra personas de color. Ya se trate de afroamericanos arrestados en un Starbucks de Philadelphia, o al vecino que intentaron sacar de la piscina de su edificio, o la familia que intentaron sacar de un parque público donde había organizado un asado en Oakland. O el agresor a una mujer que tenía puesta una camiseta con la bandera de Puerto Rico, mientras un policía miraba.

Es una tendencia, no son casos aislados. Alarmante no describe la situación.

Pero en medio de esta tempestad, este huracán de odio, se percibe en EUA un rayo de luz y esperanza.

Un amplio segmento de la sociedad estadounidense ve en la diversidad el futuro del país.

Desde la empresa privada que lucha por ampliar su base laboral (y sus mercados) adoptando la diversidad como punto estratégico, hasta políticos que desde sus cargos luchan contra estos abusos. Periodistas que infatigablemente investigan e informan sobre ello. Ciudadanos comunes y corrientes que ofrecen su talento como ejemplo de solidaridad: Abogados defensores de los indefensos, médicos, religiosos que practican lo que el Evangelio predica, gente de a pie que saca su teléfono y graba los abusos. Para luego denunciar por las redes sociales, en muchos casos logrando cierto castigo para los agresores.

Candidatas como las neoyorkinas Alexandria Ocasio-Cortez y Julia Salazar — y decenas más por lo ancho y largo de la nación — han incluído la defensa de los inmigrantes como elementos programáticos de sus plataformas.

Todos y todas saben que la única manera de derrotar al odio oscurantista es mediante la solidaridad.

Y ello es fuente de esperanza.

Otra semana que pasó en EUA

Carlos F. Torres

 

Carlos F. Torres
Director El Molino Online
Pennsylvania, EUA, 7/15/2018