Si hace cuatro años, el equipo que hoy constituye El Molino aplaudió la elección del primer presidente afroamericano en EUA, de ese entusiasmo solo queda un sinsabor.
Porque durante esos cuatro años hemos visto una administración que, sabiendo quiénes en el mundo de las finanzas fueron los criminales que causaron la mayor crisis en décadas, jamás enjuició a ninguno. Es más, algunos de ellos entraron a formar parte del círculo de asesores económicos responsables por el tristemente célebre rescate a Wall Street, que se caracterizó por premiar al criminal con primas y privilegios.
Igualmente, en la larga lista de desencantos con la política de la administración Obama, mencionamos su incapacidad (o falta de voluntad) de implementar una reforma migratoria amplia y equitativa.
Nos repugna especialmente ver que anualmente fueron deportadas unas 400,000 personas, en un programa que se ha distinguido por su total carencia de flexibilidad y compasión hacia las familias separadas. Este plan de deportaciones ha dado impulso a lucrativas oportunidades en la construcción y administración de cárceles con capacidad para decenas de miles de personas sin los más básicos derechos constitucionales.
Lamentamos no haber escuchado durante la campaña electoral ni una sola palabra sobre algunos temas que consideramos de clave importancia para el bien del país.
1). La llamada guerra contra las drogas, que ha diezmado los campos latinoamericanos, financiado poderosos carteles a nivel continental, financiado ejércitos privados de mercenarios, causado las muertes de decenas si no centenas de miles de personas y convertido centros urbanos de EUA en verdaderos campos de batalla. Nada se dijo durante la campaña.
2). La guerra en Afganistán, iniciada en el 2001 y ya es la más larga en la historia de una nación bélica, y el uso indiscriminado de una nueva y aterrorizante arma: los drones, que han matado cientos de personas inocentes en el mundo musulmán.
3). La represión a la ciudadanía mediante el uso de sofisticada tecnología de espionaje — desde la intervención de comunicaciones, hasta el uso de perfiles de potenciales enemigos, que ha dado a las organizaciones del estado el derecho de considerar a todo ciudadano como un sospechoso.
4). La alarmante desigualdad económica mlos activistas del movimiento Occupy Wall Street tenían razón: en la nación más rica del mundo el 1% tiene un nivel de vida y oportunidades más grande que jamás en la historia de la humanidad, mientras que las condiciones empeoran para el 99%.
Estas preocupaciones, que en nuestra opinión son de importancia clave en la vida actual en EUA, no se discutieron durante la larga campaña presidencial. Casi como si no existieran.
En ese sentido, ninguno de los candidatos es de nuestro agrado.
Pero el Presidente Barack Obama ha tomado algunas medidas que nos hace preferirle al republicano Mitt Romney.
Sus medidas a favor el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio, igual que cualquier otra pareja, merecen nuestro entusiástico apoyo.
Su apoyo al derecho de las mujeres a controlar sus cuerpos y su reproducción.
Igualmente estamos a favor la orden ejecutiva de Acción Diferida, que abrió la vía hacia la legalización de millones de jóvenes indocumentados que han vivido la mayoría de sus vidas aquí.
También respaldamos los esfuerzos de su administración en los tribunales de la nación de anular las leyes anti inmigrante implementadas en numerosos estados del sur del país.
Finalmente, preferimos el tono de su discurso: compasión y no desprecio; diversidad y no xenofobia; el mensaje que EUA pertenece a todos y no únicamente a la población de raza blanca.
Aún así, sostenemos que el partido demócrata no es muy diferente del republicano: ambos representan un sistema que favorece al rico, impulsa el militarismo, y tiene aspiraciones de control mundial.
En El Molino creemos que los latinos deberíamos tener un partido político propio que articule nuestras necesidades.
Igual nos gustaría ver un partido basado en las organizaciones de trabajadores.
Finalmente, quisiéramos que se rompa el monopolio de político de dos partidos que representan al mismo sector.
Pero somos realistas: en ausencia de ello, apoyamos la reelección del presidente. La opción de regreso a una política como la que implementó George W. Bush y su camarilla de neoconservadores es aterradora.
Este martes 6 de noviembre, el voto es por Barack Obama.
Carlos F. Torres,
New York, Noviembre 4 del 2012