Los abogados de TrumpLa declaración de culpabilidad de Paul Manafort, ex presidente de la campaña Trump 2016, y su pregonada colaboración con el fiscal especial Robert Mueller, sumado a la colaboración con el gobierno de Michael Cohen, el ex abogado personal de Trump en sus días de empresario, parecen haber dado un fuerte impulso hacia el pronto desenlace de esta investigación que se inició casi con el ingreso de Trump a la Casa Blanca.

Ese ha sido el sentir de muchos observadores políticos y el tema de amplios comentarios en diversos foros de discusión.

Y esta situación presenta una vunerabilidad adicional para el presidente, quien según informan Maggie Haberman y Michael S. Schmidt en el New York Times, puede no haber compartido con su equipo legal eventos claves en los que ha participado, sea como presidente o como jefe de la Organización Trump.

Dice el Times que más de una de una docena de personas cercanas al presidente le comunicaron al periódico que el equipo legal no tiene una clara idea hacia dónde podrían dirigirse las investigaciones, ni tampoco qué han dicho los testigos a los investigadores, o en qué medida el mismo Trump podría estar expuesto a peligros legales.

Según los informes, esta posición se ha agravado aún más porque el ex director del equipo legal de Trump, John Dowd, jamás pidió a los testigos que compartieran con los abogados del presidente lo que planeaban decir, como tampoco solicitó que le informaran después de las entrevistas. Es más, según el Times, Dowd ni siquiera ha entrevistado al presidente sobre los eventos que estaban bajo escrutinio.

Agrega el Times que en un intento de último momento de evaluar lo que podría descubrir el fiscal Mueller, el nuevo equipo legal ha pasado al menos 20 horas entrevistando al presidente.

Con dos investigaciones federales en curso, aparentemente un trabajo de por sí desafiante se hace aún más difícil por la oscuridad en que el cliente mantiene a sus abogados.

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