Además de los trastornos vinculados con la obesidad, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, el estigma social que se traduce en discriminación puede tener consecuencias lesivas para las personas moderada y seriamente obesas, escribe Jeanna Bryner en LiveScience.

Cita un estudio reciente según el cual los participantes obesos que dijeron ser víctimas de discriminación sufrieron mayor deterioro físico con el tiempo que aquellas personas obesas que no sentían el aislamiento social. Este deterioro físico, indica, se midió por la capacidad de desempeñar tareas diarias común y corrientes.

Tomaron parte en el estudio, conducido entre 1995 y el 2005, 1,500 personas de edades de 25 a 74 años. Fue parte del National Survey of Midlife Development in the United States, que analizó temas relacionados con la edad y la salud, agrega.

Menos del 5 por ciento de los participantes no obesos dijeron sufrir la discriminación; el 11 por ciento de los moderadamente obesos y el 33 por ciento de los seriamente obesos dijeron haber sufrido algún tipo de marginalización. Y, agrega, fueron estos individuos precisamente quienes con el tiempo sufrieron la peor disminucón en su funcionar cotidiano, tal como subir escaleras o cargar artículos básicos.

Respecto a la campaña del gobierno de EUA contra la obesidad, señala que es un arma de doble filo: mientras que es necesario educar para combatir la obesidad es importante abstenerse de hacer declaraciones que la gente obesa sienta como algún ataque o intento de mofa.

Artículo en inglés

Foto cortesía de spree vía flickr