Foto cortesía NBC

Internado con síntomas de Covd-19 o Coronavirus en el Hospital Militar Walter Reed, a donde fue transportado por helicóptero desde La Casa Blanca, así terminó la semana más larga de su presidencia Donald Trump.  

Fue una semana que comenzó con un explosivo reportaje documentando que Trump no es tan rico como se presenta, además debe millones que no tiene, que puede haber cometido fraude fiscal.

Sobra decir que recibirá el mejor tratamiento posible, algo que no estuvo al alcance de la mayoría de más de 200,000 estadounidenses caídos ante la fuerza del virus que, debido a la negligencia total e incapacidad garrafal del mismo presidente Trump, se ha salido de control en varios estados de la unión americana. 

Irónico a más no poder. El presidente que fundamenta ahora su campaña de reelección sobre la base de haber derrotado al virus ha sido golpeado por el mismo. ¡No pudo protegerse a sí mismo, a su familia, a su partido, ni a la nación!

El presidente posó para fotos. Sus áulicos llenaron los medios con propaganda de que está bien. ¿Quién se lo cree? ¿Recuerdan a Cid Campeador amarrado a su caballo dirigiendo sus ejércitos? O ¿Evita Perón durante la segunda inauguración con un harnés?

Una tragedia griega.  Peor aún, una tragedia humana

Porque al no saberse las condiciones de salud de presidente, como una enorme larva envuelta en un capullo de mentiras, crea más zozobra, inquietud, inestabilidad. Y las soluciones son todavía más difíciles de alcanzar.

Dos cosas se saben a ciencia cierta hasta el momento.

Primero que Trump y su esposa, el jefe de su campaña, la presidenta del partido republicano, tres senadores republicanos, dos o más asesores, el presidente de una universidad, y tres periodistas han dado positivo para el Covid-19. Todos estuvieron presentes, sin máscaras tapabocas, en un acto en La Casa Blanca. 

Lo otro que se sabe es que todos han mentido miserablemente. Una de las mentiras es el momento mismo de contagio del presidente: Unos dicen que fue un día antes, y que él lo sabía y siguió asistiendo a eventos de la campaña. Otros que fue el jueves. La diferencia de tiempo es muestra del número de horas en que, sabiendo que era contagioso, siguió entre el público.

Los médicos mismos se contradicen.

This is far from over.  

Pero por explosivos que hayan sido otros eventos han marcado esta semana.

A saber:

  • El antiguo jefe de la campaña Trump, Brad Parscale fue detenido por la policía en la Florida. Armado. Posible intento de suicidio. Investigado por fraude en la campaña
  • La investigación de los impuestos de Trump por el estado de NY parece involucrar a su hija, Ivanka, quien podría ser imputada. Eric Trump, hijo a cargo de los negocios, será interrogado próximamente por la fiscalía. 
  • Grabaciones secretas a la primera dama, por una antigua amiga quien está involucrada en escándalo sobre millones de dólares desaparecidos de dineros de la gala de la inauguración, la muestran puteando. “A quien putas le importa la navidad”. 
  • El consenso general, apoyado en múltiples encuestas, es que el granador en el debate presidencial fue Joe Biden. El presidente salió como un drogado furioso. 
  • Las encuestas de fin de semana dan a Biden una buena ventaja 53 a 39. 

Comentario final: La administración Trump comenzó con una polémica entre Sean Spicer, entonces portavoz de La Casa Blanca y los medios sobre el tamaño de la multitud que había asistido a ver al presidente. La Casa Blanca alteró fotos para probar algo que era una obvia e igualmente burda mentira: Qué más habían asistido a ver a Trump que a Obama. 

Desde entonces todo lo que han dicho ha sido una falsedad., 

Otra semana que pasó en EUA

CFT, Director El Molino Online
Pennsylvania EUA, 10/04/20202