Logo The NationPublicado en inglés el 31 de enero del 2013 en la revista The Nation bajo el título To Magazines”Traducido con autorización especial. Por Katrina vanden Heuvel.

La sabiduría convencional dice que las revistas están en declive. El cierre de la versión impresa de Newsweek ha sido lamentado como una muerte en la familia (el New Yorker de la semana pasada describió una reunión de ex-directores como “un funeral irlandés”). Frente a la disminución de su circulación, U.S. News and World Report ha concentrado más en su sus clasificaciones básicas de universidades y hospitales en vez de artículos periodísticos más extensos. Rolling StoneOmnimedia de Martha Stewart han sufrido despidos, mientras que los favoritos de antaño como Gourmet y Life desaparecieron ya hace rato.

La pasada primavera, el emprendedor y bien financiado GOOD despidió a prácticamente la totalidad de su personal editorial y de redactores. Cuando The American Prospect, un paraíso para el liberalismo inteligente, fue golpeado casi fatalmente por un déficit de casi medio millón de dólares, The Nation respondió, pidiendoal público que ayudaran a la revista. El Prospect escasamente logró sobrevivir, pero el periodismo estuvo a punto de perder una voz informada y un campo de entrenamiento esencial para muchos de los mejores periodistas progresistas de EUA.

Teniendo en cuenta todas estas noticias deprimentes, deberíamos brindar por el nuevo diseño (en imprenta) y el nuevo lanzamiento (en línea) de The New Republic, publicación liberal hermana de The Nation durante casi 100 años. En el rediseño de The New Republic, su editor Chris Hughes co-fundador de Facebook y organizador en línea —  ha hecho algo algo sorprendente: duplicar su compromiso con el periodismo de investigación y opinión política. Hughes compró The New Republic, y pudo haber hecho lo que quisiera: despojarla al máximo, venderla por partes o publicar únicamente en línea. Pero en vez ha invertido en equipos de comprobación de datos, reportaje y — como informó The New York Timesha realizado grandes esfuerzos para “incluir la rica historia de The New Republic en una revista diseñada para la era de los medios modernos”.

The Nation ha invertido en un tipo similar de periodismo — inteligente, de vanguardia, audaz en su escritura y reportaje que llevamos incrustado en nuestro ADN histórico — y hemos abrazado la era digital con pasión e integridad.

En 2014, The New Republic, cumplirá 100 años. Un año después, The Nation cumplirá 150. En 1948 estuvimos a punto de fusionarnos. Al igual que muchas de los grandes romances entre liberales, éste se vino abajo. (Encontrará toda la historia de la fusión que casi tuvo lugar en las divertidas memorias del ex director Victor Navasky, A Matter of Opinion).

Se me hace que hemos sobrevivido desde hace 150 años por habernos mantenido verdaderamente independientes, y haber llenado nuestras páginas con opiniones sin filtrar sobre política y cultura. Como Navasky ha señalado, las revistas de opinión como The Nation siguen siendo importantes, ya que son un valioso contrapeso contra la tabloidización, consolidación, embrutecimiento y “debate” con datos impugnados que domina nuestra cultura política. Los lectores inteligentes están buscando cada vez más a estas revistas para que establezcan el estándar de una discusión y un debate públicos. Regirnos por esta norma nos ha ganado docenas de honores, desde los Premios Nacionales a Revistas a los premios George Polk, James Aronson y Sidney Hillman para el periodismo de investigación y el periodismo pro justicia social. The Nation ha lanzado las carreras de incontables de jóvenes escritores, desde Hunter S. Thompson a principios de 1960 a Jeremy Scahill hoy, a la vez que presenta ideas audaces en la conversación nacional.

Al igual que The New Republic, creemos en la cobertura de la cultura, tanto alta como baja — una de nuestras historias más leídas de la semana es elegante artículo por una crítica cultural en ascenso sobre lo que podemos aprender de los programas de televisión Girls y Shameless sobre los que es estar sin plata y caído en la vida. Y contamos con uno de los mejores periodistas deportivos de EUA en Dave Zirin y la inimitable Joan Wypijewski como nuestra columnista sobre sexualidad. Es una buena mezcla para el periodismo y para el debate público. Pero mientras que The New Republic parece decidida a competir con la revista New York, al invertir en papeles elegantes y páginas altamente diseñadas y ampliar su cobertura sobre el estilo de vida, nostros seguimos con nuestro tosco papel prensa y una política con un eje más radical.

Los senderos políticos de The Nation y The New Republic se han ido distanciando con los años, algunas veces dramaticamente. Cuando se trata de puntos de vista políticos, The Nation ha abierto una puerta más grande, dando la bienvenida a los radicales, liberales, progresistas, anarquistas e incluso a unos pocos conservadores con gran corazón a nuestras páginas a través de los años. The New Republic ha sido más centrista, con una racha neoconservadora y oscura durante el período que siguió el 11 de septiembre del 2001, el cual revisitó (casi) en un número especial disculpándose por la marcha apresurada de los editores de la revista hacia la guerra en Irak

Contrariamente a la sabiduría convencional, las revistas están sobreviviendo, incluso prosperando. The Nation ahora está disponible en más de una docena de plataformas digitales, con más de 1.1 millones de lectores. Contamos con más suscriptores de la versión impresa hoy en día de los que teníamos hace una década, porque creemos firmemente que la palabra impresa es una parte esencial de la mezcla. En Mother Jones, las suscripciones impresas dieron un salto dramático por su primicia en la investigación sobre el “47 por ciento” en septiembre. Garden and Gun, una de las historias de éxito más improbables del mundo de la publicación, las suscripciones siguen aumentando con sus maravillosamente escritos artículos. Y como el Times, informó The New Republic, cuya circulación cayó a niveles peligrosamente bajos durante la primavera pasada, poco a poco se ha abierto el camino de regreso en lo impreso.

Me intrigó a principios de este mes leer que The American Prospect, todavía luchando por sobrevivir, había decidido subarrendar parte de su oficina para The American Conservative, fundada en el 2002 por Pat Buchanan. “El intercambio de ideas sólo nos puede beneficiar”, dijo al Times Maisie Allison, editora web en el Conservative.

Los cínicos podrán burlarse en parejas tan disparejas juntos buscando refugio en medio de una tormenta económica. Pero yo veo algo diferente en su colaboración. Un compromiso mutuo y compartido sobre el papel vital de la revista independiente de opinión en nuestra democracia estadounidense.

Artículo en inglés

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