Pence implicadoLa investigación formal del impeachment, o juicio político, por la Cámara de Representantes a Donald Trump tiene tan solo 9 días de antigüedad pero sus efectos han sido un corrientazo de alto voltaje por la capital de EUA, extendiéndose por diversas ramas del gobierno estadounidense, haciendo perder los estribos al presidente, con las nuevas revelaciones y nuevos implicados que surgen casi a diario.

Los problemas se trazan a la llamada telefónica el 25 de julio entre el presidente Volodymyr Zelensky de Ucrania, y Donald Trump acompañados de numerosos de sus asesores, en la cual Trump intentó presionar a Zelensky en producir información perjudicial sobre Joe Biden y su hijo. Biden, quien fuera vice presidente de Barack Obama, es precandidato a la presidencia por los demócratas y, según las encuestas, podría derrotar a Trump. Esta ayuda, según implicó Trump en un tono que se ha comparado al de un mafioso, era necesaria para que la Casa Blanca soltara un paquete de ayuda militar aprobado por el Congreso y destinado a armas para la guerra con Rusia.

Cuando alguien en la Casa Blanca se enteró de lo acontecido en la llamada telefónica, reunió más información sobre las actividades de Trump y sus áulicos y, siguiendo un protocolo establecido por años, preparó un informe. Este informe, en vez de ir directamente al Congreso como estipula la ley, fue a la Casa Blanca. Pero la voz se corrió de su existencia y la Casa Blanca se vio obligada a hacer pública una transcripción de la llamada, primero; y días después el informe completo del denunciante.

Ello condujo a la presidenta del Congreso Nancy Pelosi a inciar una investigación de impeachment de Trump.

Desde que reventó este petardo, el presidente y sus voceros han intentado crear confusión entre el público, incluso llegando al punto de cuestionar el contenido de la carta que la misma Casa Blanca hizo pública. Aseguran que no implica al presidente.

Todo ésto, en el espacio de 9 días de intensas discusiones, investigaciones, descubrimiento de materiales — un torbellino de eventos que ha sacado a Washington de su constante estado de suspensión animada, y parece que se le está pegando a Trump, a quien se le ha llamado el presidente de teflón porque nada se pegaba a él.

Trump se encuentra en un estado de ira perpetua, despotricando por Twitter decenas de mensajes, insultando a diestra y siniestra, usando lenguaje profano (BULLSHIT en mayúsculas), sus mensajes están plagados de errores de ortografía y repiten el mismo tema. Es un montaje. Es un fraude. No he hecho nada malo.

El 2 de octubre, en conferencia de prensa con el presidente de Finlandia Sauli Niinistö no pudo contener la ira.

 

Ayer también salió untado del excremento de esta investigación — que combina chantaje a un presidente, con acusaciones sin fundamento a un candidato, con vendedores de humo y teorías de conspiraciones — el vicepresidente Pence de quien se supo que su asistente de seguridad nacional también había estado presente durante la llamada telefónica de marras. Igualmente ayer Mike Pompeo se retractó de sus declaraciones anteriores, una reunión en Roma reconoció haber estado en la llamada telefónica.

Al incluirse al vicepresidente, la lista de los implicados — que muy seguramente tendrán que producir documentos a los investigadores del Congreso — ya la integran la plana mayor del presidente. Además del vicepresidente Pence, incluyen a Mike Pompeo, Secretario de Estado; William Barr, fiscal general de EUA, que ha sido mencionado numerosas veces en la carta del denunciante. Y Rudi Giuliani, abogado personal del presidente, que sin ser parte del gobierno de EUA actuó en un papel oficial investigando a Biden.

Los líderes demócratas de la Cámara de Representantes están adoptando un tono duro, insistente e inflexible. Seis comités actualmente están participando en la investigación de impeachment, siendo el comité de inteligencia la cabeza del proceso. Ayer señalaron que emitirán citaciones a quienes no cumplen con las demandas, en los plazos exigidos.

El impeachment de TrumpLos demócratas quieren concluir el juicio político antes de fin de año. La Casa Blanca quisiera trabar, o al menos demorar, el proceso en los tribunales. Dijo Adam Schiff, presidente del comité de Inteligencia. “Que quede claro nosotros no estamos para jueguitos”. Ha agregado en varias ocasiones que la negativa de entregar documentos se puede convertir en otro artículo de impeachmente, obstrucción a la justicia.

En una llamada con el Caucus Democrático de la Cámara, dijo Nancy Pelosi, “Schiff usó una palabra muy buena acertada para referirse a Barr, Pompeo y Giuliani, y ellos son secuaces”.

Trump, que ha demostrado siempre necesitar un enemigo, junto con Fox News y otros aliados, están intentando hacer que Schiff sea el rostro de la investigación — mucho más que Pelosi. Trump sugirió arrestar a Schiff por traición, dijo: “Es un tipo deshonesto”, dijo haciendo un juego de palabras con el apellido Schiff.

Hoy se presenta en el Congreso Kurt Volker, el enviado especial de EUA a Ucrania hasta que renunció la semana pasada, era poco conocido fuera de los círculos de política exterior. Ahora, una figura central en la etapa inicial de la investigación, tiene previsto testificar en privado hoy.